miércoles, 29 de marzo de 2017

La despoblación aumenta: media España cabe en medio Madrid

 Un informe de la FEMP revela que provincias como Soria, Cuenca o Teruel se están convirtiendo en "desiertos demográficos".
Actualmente, hay unos 4.000 municipios españoles en riesgo más o menos severo de desaparición.
La despoblación tiene dos caras: la del envejecimiento (y fallecimiento) y la del éxodo a la ciudad.
 29.01.2017 - http://m.20minutos.es/noticia/2946422/0/despoblacion-aumenta-espana-cabe-medio-madrid

La población de la mitad de los municipios que hay en España cabe en media ciudad de Madrid. Es uno de los síntomas de "la sangría demográfica" que viene sufriendo el país desde hace años y que está vaciando las zonas rurales y las localidades de 1.000 habitantes.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha ultimado esta semana el informe Población y Despoblación en España 2016, que pone cifras a la "crisis demográfica" que de modo imparable y progresivo viene sufriendo España desde hace años.
Un ritmo contumaz de pérdida de población que ha convertido a Soria, Cuenca y Teruel en "desiertos demográficos". Las lesiones en los sectores laboral, industrial, económico o agrícola se deducen fácilmente: sin gente, el dinero no se mueve.
Si algo producen las cifras del informe es preocupación. Algunas como ejemplo: actualmente hay unos 4.000 municipios "en riesgo más o menos severo de extinción a medio o largo plazo" (en España hay en total 8.125), en 36 de las 50 provincias ha caído la población durante el último año o un total de 358 localidades han pasado a tener menos de 100 habitantes desde los 90 hasta hoy. Tres muestras numéricas de lo que es un problema político de primer nivel.
Gracias al empeño de Castilla y León, Galicia, Asturias o Aragón, autonomías especialmente azotadas por la despoblación, la reciente Conferencia de Presidentes incluyó entre sus acuerdos la redacción en 2017 de una Estrategia Nacional sobre el reto demográfico.

El Gobierno quiere arreglarlo

Para ello, Mariano Rajoy ha creado un comisionado que se encargará de asegurar que dicha Estrategia ve la luz y que las medidas se cumplen.
El Consejo de Ministros designó el viernes para este cargo a la senadora gallega del PP Edelmira Barreira, y seguro que el estudio de la FEMP caerá en sus manos por cuanto ilustra una de las consecuencias más palpables de la crisis demográfica: que más de la mitad del país se está vaciando.
Con el último censo del Instituto Nacional de Estadística como fuente, la Federación precisa que las 4.955 localidades de menos de 1.000 habitantes que se desperdigan por España (más de la mitad de todos los de España) suman una población algo inferior al millón y medio de personas.
Gráficamente, es como juntar a todas esas personas y reunirlas en la mitad de Madrid, ciudad con un censo a julio de 2015 de 3.153.937 personas. Aun y así, sobraría espacio. O sobrarían pisos vacíos.
La situación es desoladora en muchas provincias, aunque si una comunidad tiene motivos más que suficientes para torcer el gesto, ésa es Castilla y León: seis de sus provincias están entre las diez que más habitantes pierden.
Zamora, en el tránsito de 2015 a 2016, ha perdido un 1,57% de población, la que más porcentualmente hablando de toda España; Ávila y Cuenca (ambas con 1,24% menos), Ourense (-1,22), Ciudad Real (-1,11) y León (-1,10) son las otras provincias que lideran esta "sangría demográfica". Un poco más abajo se ven Segovia, Soria y Salamanca.
La despoblación tiene dos caras: la del envejecimiento (y fallecimiento) y la del éxodo a la ciudad. Los pueblos españoles se acercan a la extinción.
Ambas han provocado lo que el informe denomina "minifundio demográfico". En Soria, Burgos, Ávila, Zamora, Salamanca y Teruel, por este orden, el 90% de sus municipios no llega a los 1.000 habitantes.
Guadalajara y Palencia se asoman también a ese porcentaje, en tanto que Zaragoza, Valladolid, Segovia, Huesca y Cuenca superan el 80 por ciento.
La FEMP recalca que en estos momentos hay 1.286 municipios con menos de 100 habitantes, cuando en 2000 había 928. Sumados los habitantes de estos pueblos, se juntarían 74.943 vecinos, una densidad inferior a la de todos los distritos de Madrid menos dos, Vicálvaro y Barajas.
Son municipios "en situación crítica", a los que la Federación añade a otros 2.652 con entre 100 y 500 habitantes y a los 1.017 de entre 500 y 1.000, todos ellos con unas perspectivas de color negro. El vacío expansivo de estas zonas contrasta con la aglomeración creciente de las grandes ciudades.
Baleares (gracias al tirón de Palma) es la que más sube en población entre 2015 y 2016, por delante de Madrid y Almería. De hecho, recuerda el estudio, en las 143 ciudades con más de 50.000 habitantes se cuentan casi seis millones de empadronados.
Una política de Estado. Es lo que pide la FEMP a través del informe para atajar la crisis. Para parar la sangría. El nuevo comisionado del Gobierno tiene mucho trabajo por delante.

martes, 28 de marzo de 2017

Podemos y lo nuevo en la política, de Fernando Broncano

No se trata de confluir sino de refundar la democracia para acoger a los excluidos. Los imaginarios de la izquierda tradicional basados en la trinidad “huelga de masas, partido y sindicato” no sobrevivirán en el nuevo contexto. 28 de Diciembre de 2016 http://ctxt.es/es/20161228/Firmas/10245/Podemos-izquierda-democracia-Fernando-Broncano.htm

Se ha extendido entre gente dentro y fuera de Podemos la idea de que las polémicas internas no son sino disputas por el poder sin contenido real de propuestas políticas. No, realmente hay una discrepancia de fondo sobre modos de entender la Transición de la Transición y la ruptura con la Constitución española actual.

Si algo ha enseñado la historia del arte y la literatura contemporáneas es que forma y contenido no pueden separarse sin pagar el precio de la irrelevancia estética. Ninguno de los dos extremos es neutro: una forma sin contenido es pura escenografía para consumo de mercado, un contenido sin forma no es más que pura propaganda panfletaria o intención de ser best-seller. Esta lección sirve también para la arquitectura democrática. La democracia son formas. Sin ellas, cualquier decisión está en peligro de deslegitimación. Y también son contenidos: sin justicia e igualdad no hay libertad real de todos. Sin resistirse a las exclusiones, la democracia, como ocurría en la Grecia clásica, deviene un club, por mucho que se llamen “ciudadanos” los que están dentro.  Para decirlo en pocas palabras: en democracia, las formas son contenido y el contenido se traduce en formas.

Curiosamente, en política se olvidan estas verdades. En un reciente artículo en Cuarto Poder, Manolo Monereo ejemplificaba este olvido cuando comenzaba su texto, paradójicamente, con la admonición de que la disputa dentro de Podemos había olvidado la política y reprochaba al errejonismo lo siguiente: “El discurso del método no puede sustituir a la política y no debe seguir siendo un instrumento para perpetuar ambigüedades programáticas y estratégicas”. Pero es que esto es lo que precisamente está en cuestión.  
No es difícil entender que la discusión en Podemos se haya entendido como la tensión entre una concepción pactista y otra más radical
Tanto en política como en arte suele ser difícil entender lo nuevo porque la mirada aún sigue educada con la sensibilidad de lo viejo. Así, no es difícil entender que la discusión en Podemos se haya entendido como la tensión entre una concepción pactista y en el fondo no diferente de las posiciones socialdemócratas débiles, frente una parte más radical, organizada y que fuerce luchas en la calle desbordando las instituciones parlamentarias. Bueno, pues no: no se trata de una tensión entre pactistas y radicales, sino entre formas y contenidos del radicalismo y la novedad en nuestro contexto político.
La crisis económica y los movimientos indignados produjeron lo que Negri llamaría un “poder constituyente”, o más bien un momento instituyente. Sin embargo, la forma y el contenido de este proceso y poder quedaron indeterminados. El mundo ha cambiado muy rápidamente en las últimas décadas y las nuevas formas de capitalismo transnacional están descolocando las viejas modalidades de la política resistente. Las formas que adoptaron los movimientos más sensibles al nuevo modelo económico-social a escala mundial detectaron muy bien los problemas y desarrollaron nuevos modos espontáneos de organización que, como otras veces en la historia, tardarán en ser comprendidos. 
Términos como “populismo” y otros adjetivos similares indican la fragilidad y conciencia de la novedad de lo nuevo del contexto político. Cuando Laclau y Mouffe comenzaron a usar esta referencia lo hicieron a causa de las perplejidades que producía un mundo sin Guerra Fría y con formas globales de capitalismo. Pero no son definitivos ni definitorios. Son adjetivos que califican lo nuevo de la política en un mundo en el que el capitalismo se ha asentado destrozando los proyectos y espíritus de los Estados nación. “Populismo” quiso denotar un nuevo modo inclusivo de acercarse a las democracias en donde las formas de exclusión, opresión y desigualdad se dan de manera distinta y a veces en tensión unas con otras. En una sociedad dividida por las posibilidades de acceso, las posiciones que ocupan los individuos no siempre están determinadas solo por lo económico.  
Las formas de resistencia adquieren matices muy importantes que no son siempre bien captados por los esquemas de la izquierda tradicional. Así, por ejemplo, las mareas o movimientos sociales originados por la degradación de los servicios públicos son en cierto modo procesos que se entenderían en otros tiempos como reacciones de clases medias proletarizadas, pero en otro sentido son reivindicaciones muy avanzadas que ponen en cuestión directamente el capitalismo neoliberal incompatible con sistemas de bienes públicos orientados a frenar las desigualdades. 
Podríamos señalar, en la misma línea, que los movimientos de género, en sus modalidades más radicales, así como los de reconocimientos de afectividades e identidades sexuales diversas, son también, en muchos sentidos, propuestas que rompen con las lógicas individualistas que definen nuestras sociedades. Lo mismo que muchas reivindicaciones de identidad cultural, las indigenistas por poner un caso: son, muchas veces, reivindicaciones anticapitalistas en su horizonte comunitarista, que desbordan el consumismo y la existencia atomizada de grandes zonas de las clases populares asentadas en las metrópolis contemporáneas. 
Los imaginarios de la izquierda tradicional se basaban en la trinidad “huelga de masas, partido y sindicato”
Podríamos seguir con el relato, pero no es ni necesario ni hay sitio para ello. Lo que está ocurriendo en nuestro mundo es que las lógicas resistentes se producen de maneras novedosas y los modos tradicionales de política, entendidos como “frentes populares” que unen lo diverso en una suerte de confluencia (una metáfora hidráulica que tiene más que ver con los imaginarios de las manifestaciones que con la política real), no son ni efectivos ni formas de respuesta política contra el mundo neoliberal. 
Los nuevos movimientos no pueden articularse de espaldas a la diversidad cualitativa de las formas de insumisión contemporánea. Pero aquí el contenido y las formas se entreveran de modo inseparable. No se trata de confluir sino de refundar las bases de la democracia para acoger a las nuevas voces que reclaman accesos desde su exclusión. Los imaginarios de la izquierda tradicional se basaban en la trinidad “huelga de masas, partido y sindicato”. Ninguna de las tres esquinas sobrevivirá en el nuevo contexto. Los nuevos agentes políticos no se sienten ya masas sino, en todo caso, multitudes en su diversidad. Los partidos y sindicatos han devenido en agrupaciones de cargos liberados que hace tiempo dejaron de vivir las experiencias reales de la opresión.
La democracia no es un método, como suponen muchas líneas políticas con un bajo continuo autoritario. La democracia es un fin. Y en último extremo, radicalizar la democracia es encontrarse de frente con el nuevo modo del sistema capitalista, que, a través del neoliberalismo y sus proyectos neocon, ha entrado en política directamente, organizando todas las formas de existencia. 
El mensaje de radicalizar la democracia no instrumental sino esencialmente se dirige a todas las modalidades y esferas sociales: a la esfera pública y los medios de comunicación, a la educación, a las instituciones supranacionales que controlan las grandes reservas de poder, a las instituciones jurídico-políticas en todos los niveles del Estado, a las maneras de organizar la empresa y la vida cotidiana. 
Un movimiento político que tenga este horizonte no puede concebirse en absoluto con una forma organizativa que no anticipe el radicalismo que pretende para la sociedad. Tenemos las evidencias históricas de que los partidos que tienen formas autoritarias de organización con el argumento del “mientras tanto” terminan organizando de la misma manera la sociedad. La propuesta de pluralismo que está en la base de la reivindicación de un Podemos abierto no está en la lógica de la izquierda-derecha sino en la del radicalismo frente al autoritarismo y la sumisión. Por mucho que estos últimos se disfracen de imaginarios de insurrección de izquierda. 
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Fernando Broncano. Departamento de Humanidades: Filosofía, Lenguaje y Literatura. Universidad Carlos III de Madrid. http://fbroncanopagina.googlepages.com/home


El Cenajo, otro pantano construido por esclavos del régimen

Franco usaría a esclavos, sacados de las cárceles, hasta finales de los 50 para la realización de sus megaproyectos. El embalse del Cenajo (Murcia) es un ejemplo más. Los presos, internados en destacamentos, vivieron en las peores condiciones de salud y de trabajo, ya en los años de apertura del régimen. Ninguna placa recuerda hoy la labor de los penados.  MARÍA SERRANO. Publicado: 31.12.2016 http://www.publico.es/politica/cenajo-pantano-esclavos-del-regimen.html

Trabajadores del embalse del Cenajo, en Murcia. CHS
Trabajadores del embalse del Cenajo, en Murcia. CHS
SEVILLA. -No fue una necesidad de tiempos de posguerra. El pantano del Cenajo, en la Región de Murcia, era ya una construcción anhelada desde el siglo XIX. Sin embargo, las obras resultaban demasiado costosas para llevarlas a cabo a su tiempo. El régimen de Franco necesitaba cientos de esclavos, sacados de las cárceles, para realizar esta nueva megaconstrucción en una época ya tardía, gracias a un destacamento penal que funcionó desde 1952 a 1957.

Ubicada en la cuenca del Segura, el pantano del Cenajo ampararía su mano de obra en la legislación de la dictadura, centrada en el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas. Este destacamento reunía en su conjunto a los presos comunes que trabajaban en un escenario de “campo de concentración”. El establecimiento se encontraba subordinado a la Prisión Provincial de Murcia. Una ubicación que resultó fundamental para la construcción de la vasta presa hasta el año 1957, que duraron sus obras.

El joven investigador murciano Víctor Peñalver revela a Público que no había constancia en la versión oficial de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) sobre el mencionado destacamento. “Resulta realmente extraño que la CHS, y sus miembros, que cuentan con un extraordinario archivo, obvien que en ese lugar, durante las obras, se ubicó un establecimiento penitenciario”.

Exentos de trabajo en el Cenajo a los condenados a muerte

Peñalver describe aspectos comunes de aquellos presos en el Cenajo y las penas que estaban redimiendo. “La gran mayoría se encontraba en el último eslabón de su ciclo carcelario: en los últimos años de condena o en los prolegómenos de obtener la libertad”.

Estaban exentos de trabajos en la presa los que tenían penas de muerte o de larga duración. “Los condenados a las más altas penas del código penal franquista, la cadena perpetua o la pena de muerte, estaban totalmente excluidos de los trabajos forzados legales”.

En su actividad diaria, dentro del destacamento, no faltó para los presos la presencia obligada del clero con una construcción de una Iglesia en su interior. “No podía quedar fuera el común denominador del sistema penitenciario franquista: la Iglesia”, añade el investigador.

Bautizada como la Iglesia de la Virgen de los Desamparados, los presos del Cenajo tenían que acudir a la misa de domingo de forma obligatoria. Además, una mayor labor religiosa otorgaba a los reclusos privilegios dentro del Cenajo. “La asistencia a misa, al igual que los actos festivos en honor a esta patrona (segundo domingo de mayo), garantizaba al recluso un periodo de descanso e incluso algún premio en forma de días redimidos extraordinarios” como ocurrió a una treintena de presos en el año 1952.

En aquellos años cercanos al esplendor del régimen con su apertura internacional, el Cenajo contaba en su peculiar “plantilla” con trabajadores libres y trabajadores penados con una diferencia evidente en sus condiciones de vida y actividad. El sueldo de los penados era mucho más escaso.  “En los documentos de 1957 consta que el sueldo era de siete pesetas, pero no lo recibían íntegro; se les descontaba a los presos la ropa, la alimentación, la sanidad…”, aclara Peñalver. El destacamento pudo llegar a albergar simultáneamente hasta “1044 trabajadores libres y reclusos”. Víctor apunta que “para ello contaron con tres pabellones en los que los presos estaban separados del resto del personal”.

Las pésimas condiciones de vida eran otra de las estampas ocultas del Cenajo. “No conocemos el número exacto de presos y trabajadores libres pero han quedado reflejadas las pésimas condiciones que sufrieron aquí. Brotes de paludismo, falta de comida y durmiendo casi a la intemperie”.

La zona de la presa conocida como 'La Tumba'

Peñalver no olvida otro aspecto clave. Las peores condiciones de trabajo y peligrosidad que quedaron siempre reservadas a los presos. Estos se encargarían del uso de la dinamita para perforar el hormigón, sin ningún tipo de formación. “El uso de la dinamita y de perforadoras neumáticas pesadas ya atisbaba del peligro constante”. Sin embargo, según apunta Peñalver, lo más peligroso era el hecho de “tirar hormigón en masa a la presa desde una gran altura mientras se encontraban atados con cuerdas trabajando en la pared vertical”. Muchos quedaban ya atrapados en aquel bloque de cemento. Nunca serían rescatados por las pésimas condiciones de seguridad.

Jose Vicente Ortuño, preso en el Cenajo, recuerda aquellos trabajos traumáticos en la época. “Si una colada no caía bien, la recibían los presos. Quedé colgado de un borde. Éramos varios... no se pudo hacer nada por dos de ellos. Estaba claro. Desde aquella noche, varias toneladas de hormigón tapaban a dos hombres. En adelante, ya no volví a decir la presa, sino, como todos: la tumba”.

“Le cortaron los testículos. No pudo aguantar la situación” y se suicidó

Otros reclusos no murieron a causa de accidentes laborales, sino por las condiciones exhaustas de vida y un trato vejatorio que no pudieron soportar. El caso de Francisco de la Rosa guarda una trágica historia, narrada por su nieta Soledad de la Rosa.

El infierno de Francisco, militante de la CNT, comenzó con su condena a muerte por adhesión a la rebelión, posteriormente conmutada a 30 años y un día a la que se le aplicó un destierro. Víctor apunta que el infierno comenzó cuando “de la Rosa fue mutilado de sus órganos sexuales a consecuencia de las torturas a las que fue sometido en la Prisión de Partido de Caravaca”.

Comedor obrero. CHS
Comedor obrero. CHS

Francisco sufriría en el Castillo una grave paliza. Al recibir múltiples patadas en los testículos quedó al borde de la muerte. Para escarnio en la prisión, colocaron su cuerpo con las piernas abiertas durante horas. Gracias a la ayuda de un compañero preso que pudo rociar las heridas con Zotal, desinfectante para bichos, pudo conservar parte de sus genitales.

Más tarde, redimió parte de la condena trabajando en El Cenajo y volvió a él tras obtener la libertad vigilada.

Francisco de la Rosa no pudo aguantar la situación. “A la excesiva vigilancia a la que estaba sometido, la vuelta al campo de trabajo de El Cenajo y al sentimiento de humillación que sentía por la mutilación ocasionada por los castigos en la cárcel, se unió el hecho de no poder regresar a su pueblo por el destierro”, recuerda Víctor. De la Rosa se quitaría la vida poco tiempo después de su llegada al finalizar su jornada laboral en el Cenajo.

El imponente embalse del Cenajo no sería inaugurado hasta el año 1963 por el dictador. Ninguna placa recuerda la labor de aquellos presos. Ni de Francisco de la Rosa, ni de los que cayeron dentro del hormigón. Del destacamento penitenciario solo quedan apenas ruinas. “Una placa honorífica ha agradecido, hasta el pasado mes de mayo, a Franco que ordenara hacer aquel embalse”. Actualmente la placa de la CHS no honra la labor de Franco, gracias al impulso de la iniciativa del grupo de Izquierda Unida del ayuntamiento de Moratalla. Solo habla de la fecha de inauguración, sin mencionar a ningún preso ni la mera presencia de ellos. Una lección olvido para los que no conozcan la verdadera intrahistoria del Cenajo.

 

lunes, 27 de marzo de 2017

Los países pobres financian a los ricos

27 enero, 2017 http://annurtv.com/los-paises-pobres-financian-a-los-ricos/ Por Manuel E. Yepe | Rebelión |


¿Quién no conoce el viejo cuento (¿infantil?) que habla de la generosa ayuda que los países ricos del Norte brindan a los países pobres del Sur para que puedan erradicar la pobreza y ascender por la escalera del desarrollo? Nada más lejano de la realidad. Lo cierto es que, cada año, los países ricos literalmente extraen de los pobres el equivalente de más de dos mil millones de dólares estadounidenses por concepto de la diferencia entre los recursos que generosamente ponen a disposición de las naciones pobres y los beneficios que derivan para ellos de tan filantrópico gesto.
La entidad estadounidense Global Financial Integrity (GFI) y el centro para investigaciones aplicadas de la Escuela Noruega de Economía recientemente publicaron algunos significativos datos acerca de los recursos financieros que permiten la evaluación más completa que se haya emprendido hasta el presente sobre las transferencias de recursos entre países ricos y países pobres cada año. Acopiaron y analizaron no sólo la ayuda, los flujos de comercio y la inversión extranjera sino también datos sobre transferencias no financieras, incluyendo cancelaciones de deuda, transferencias sin contraparte, remesas de los trabajadores y la fuga de capitales no registrados. Ellos compararon los recursos cedidos a los países pobres por los ricos como ayuda e inversión y lo repatriado para sí como utilidades por las naciones desarrolladas para concluir que quienes más necesitan de ayuda exterior están siendo víctimas un robo masivo de parte de sus benefactores.
Así lo destaca Jason Hickel, antropólogo de la London School of Economics, en su libro The Divide: una nueva historia sobre la desigualdad Global, que publicará próximamente Penguin Books. El flujo de dinero de los países ricos a países pobres palidece en comparación con el flujo que se ejecuta en la otra dirección. ¿Quién es culpable de este desastre? Según Hickel, puesto que la fuga ilegal de capitales es gran parte del problema, es un buen lugar para empezar. Las empresas que se encuentran en sus facturas comerciales son claramente culpables; pero, ¿por qué es tan fácil para ellos legar tan lejos? En el pasado, funcionarios de aduanas podían bloquear transacciones que parecían dudosas, haciendo prácticamente imposible para cualquiera hacer trampas. Pero la Organización Mundial de Comercio alegó que esta práctica hacía ineficiente las operaciones y, desde 1994, los funcionarios de aduanas han sido obligados a aceptar precios facturados a valor nominal, excepto en circunstancias muy sospechosas, lo que hace difícil para ellos detectar y detener operaciones ilícitas.
Aún así, la fuga ilegal de capitales no sería posible sin los paraísos fiscales. Y en cuanto a los paraísos fiscales, los culpables no son difíciles de identificar: en el mundo no hay más de 60 y la mayoría de ellos es controlada por unos pocos países occidentales. Hay paraísos fiscales europeos como Luxemburgo y Bélgica, y Estados Unidos tiene los de Delaware y Manhattan. Pero en gran medida la más grande red de paraísos fiscales se concentra en los alrededores de la ciudad de Londres, que controla las jurisdicciones secretas a través de las dependencias de la corona británica y los territorios de ultramar. En otras palabras, algunos de los países que más se precian de practicar la asistencia internacional son aquellos que propician el robo masivo contra los países en vías de desarrollo. El tema de la ayuda empieza a tornarse ingenuo cuando se consideran estos reflujos. Para Hickel, “se hace claro que la ayuda no hace más que enmascarar la mala distribución a nivel mundial de los recursos que hace a los receptores aparecer como benefactores y les otorga una especie de mayor consideración moral, al tiempo que impide a quienes nos preocupamos por la pobreza global comprender cómo funciona verdaderamente el sistema.”
Los países pobres no necesitan caridad. Lo que necesitan es justicia. Y la justicia no es difícil de otorgar. Podría provenir de la suspensión de las excesivas deudas de los países pobres para que puedan gastar su dinero en desarrollo y no en pagos de intereses de antiguos préstamos; podríamos cerrar las jurisdicciones secretas y sancionar a los banqueros y contadores que facilitan las fugas ilícitas de capital, y nos podríamos aplicar un impuesto mínimo global sobre los ingresos corporativos que elimine los incentivos para las empresas que cambian secretamente el dinero alrededor del mundo. Sabemos cómo solucionar el problema- concluye Jason Hickel. Pero hacerlo significaría chocar contra los intereses de poderosos bancos y corporaciones que tanto beneficio extraen del sistema existente. La pregunta es, ¿tendremos el coraje?
 
 

Cinco claves para enfrentar a las empresas transnacionales

El libro ‘Alternativas al poder corporativo’ recoge 20 propuestas y 90 medidas políticas frente al poder de las grandes empresas, fruto de la sistematización de 30 experiencias de resistencia, regulación y propuesta alternativa en América Latina y en Europa. 27 enero 2017 - Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate* http://www.lamarea.com/2017/01/27/cinco-claves-enfrentar-las-empresas-transnacionales/

Cinco claves para enfrentar a las empresas transnacionales
Una mujer sentada en medio de Las Turquillas (Córdoba), una finca que fue ocupada por el SAT. LAURA LEÓN

 // “Vivimos en el mejor de los mundos, no hay alternativa posible”. Este es el mensaje con el que nos llevan bombardeando durante décadas, de manera machacona: el capitalismo ha triunfado y no tiene oposición. Máxima que se mantiene aún hoy, incluso en los tiempos que corren, donde se evidencia el colapso ecológico en el que nos encontramos, las crecientes desigualdades que nos asuelan, la violencia y la exclusión como pan de cada día. “Dentro del sistema, todo; fuera, el abismo”, añaden ahora, ante el oscuro panorama que se nos ofrece a la humanidad y al planeta. De esta manera, como cada vez se hace más complicado vender las virtudes del sistema, centran sus esfuerzos en destruir toda iniciativa, propuesta, agente y proceso que ose marcar otras sendas por las que avanzar. El marco de lo posible —nos siguen diciendo—  es tan estrecho como el que define la lógica capitalista y la democracia formal. Se impone un imaginario dentro de este minúsculo margen, que tratan de inocularnos hasta que parezca pensado por nosotras mismas: no hay bienestar sin crecimiento económico; los problemas ecológicos tienen solución tecnológica; el comercio y la inversión son premisas del desarrollo; si a las grandes corporaciones les va bien, nos irá bien a todos y todas. Precisamente, son las empresas transnacionales, principales protagonistas del sistema vigente, quienes más interés tienen en sostener y difundir este imaginario, como vía para mantener y ampliar un poder sin igual en la historia: actualmente, 69 de las 100 principales entidades económicas mundiales son empresas y solo 31 Estados.
A la vez, su acceso e incidencia en las decisiones estratégicas es enorme a través de la labor de lobby, de la corrupción y de las “puertas giratorias” —auténticas camas redondas público-empresariales, en realidad—; manejan la información y la comunicación a través del control de seis grandes conglomerados mundiales; y han impuesto un marco jurídico global plagado de tratados de comercio e inversión, que configuran una arquitectura de la impunidad que sitúa en un altar la seguridad en las inversiones, mientras que los derechos humanos y de la naturaleza se arrodillan. “Las instituciones financieras multilaterales son necesarias para garantizar la estabilidad de los países” y “los tratados de libre nos benefician a todos, quedarse fuera es rezagarse en el progreso”, nos repiten cual mantra.
Pero por mucho que insistan, cada vez más comunidades, movimientos sociales y gobiernos populares tienen claro que sí hay alternativas, y que todas ellas transitan por caminos antagónicos a los hoy dominantes. Son alternativas no solo teóricas, sino sobre todo prácticas, demostrando que se hace camino al andar y que la disputa es aquí y ahora, para ganar nuestro presente y nuestro futuro. No hay término ni vía intermedia: o apostamos y defendemos la vida, o nos hundimos con el capital. El imaginario hegemónico se rompe y se cuestiona desde la raíz.
Así, por ejemplo, en 2008 se remunicipalizó el servicio del agua en París, frente a la oposición de las dos más grandes empresas mundiales del sector (Suez y Veolia), demostrando la viabilidad de lo público frente a la avaricia corporativa. A su vez, Bolivia había denunciado en 2015 todos y cada uno de los 22 tratados bilaterales de comercio e inversión firmados hasta esa fecha, cancelando en 2006 su deuda con el FMI y  poniendo fin a su adhesión a los tribunales de arbitraje del Banco Mundial, sin hundirse ni mucho menos por ello. Y podemos destacar también, entre muchas otras experiencias, el caso de la empresa de producción de té FRALIB, recuperada en Marsella por los y las trabajadoras, evidenciando la posibilidad de que estas dirijan la misma sin patrón alguno —y además desde una perspectiva agroecológica—, frente al gigante Unilever, que pretendía deslocalizar dicha planta en Polonia en busca de menores costos laborales.
Este es el punto de partida de Alternativas al poder corporativo, un libro que recoge 20 propuestas y 90 medidas políticas frente al poder de las grandes empresas, fruto de la sistematización de 30 experiencias de resistencia, regulación y propuesta alternativa en América Latina y en Europa. Se trata de plantear, de esta manera, toda una agenda de confrontación con las multinacionales —que necesariamente debe ser aterrizada a contextos y agentes específicos— cuya meta es, en última instancia, contribuir a la movilización social y a la agencia política frente al poder corporativo y al capitalismo, a partir de la sugerencia de una respuesta humilde pero articulada a las preguntas sobre qué, hacia dónde y cómo hacerlo.
1. Apuesta inequívoca por la vida frente al capital. Los contextos climático y energético están poniendo en riesgo la vida tal y como la hemos conocido, y por ello es necesario disputar espacios a los mercados, la ganancia y el lucro, posicionando en sentido contrario el bien común, la democracia, el trabajo y la sostenibilidad. Es fundamental incidir en la impostergable transición energética, como propone la cooperativa vasca sin ánimo de lucro GoiEner que, además de garantizar consumo de energía renovable a sus socias, se plantea la producción local y social como horizonte. A su vez, es fundamental priorizar la defensa de la tierra y el territorio frente a los megaproyectos, tal y como nos muestran miles de experiencias de resistencia, de entre las que destacamos la articulación de campesinos, maestras y comunidades del istmo de Tehuantepec (México) frente a los “desiertos eólicos”, en los que participan empresas como Iberdrola. Esta defensa del territorio en ningún caso conlleva obviar la apuesta global, como ejemplifica la red de articulación internacional de sindicatos y movimientos en torno a la empresa minera brasileña Vale, con nodos que van desde Canadá a Mozambique.
2. Defensa de la democracia y avance del poder popular. Frente a la democracia de baja intensidad, la única vía posible es la de fortalecer la regulación y ampliar los procesos participativos. Destacamos aquí la propuesta de un Tratado de los pueblos impulsada por la campaña global Desmantelando el Poder Corporativo, que defiende un sistema jurídico internacional en favor de los derechos humanos y de la naturaleza frente a la lex mercatoria. Igualmente son muy valiosos ejercicios de democracia directa como las consultas populares realizadas en muchos lugares del mundo frente a la arremetida de los megaproyectos, desde la celebrada en 2005 en Sipakapa (Guatemala), ante el rechazo popular a la entrada de la minera canadiense Goldcorp, al referéndum realizado en 2011 en Italia en favor del agua como derecho y servicio público, hito de soberanía popular frente a la privatización.
3. Construcción de economía alternativa. Es fundamental demostrar la viabilidad de otros principios y sistemas viables de entender la economía, más allá de la hegemonía absoluta de mercados y grandes empresas. Así, es importante aprender del ejemplo de REAS en el Estado español, una red que integra producción basada en el trabajo, mercado social y finanzas en un sistema de intercooperación articulado y en expansión. O del movimiento de la Vía Campesina, que impulsa procesos de reforma agraria, apoyo a las economías campesinas y al modelo agroecológico a partir del enfoque de soberanía alimentaria, tal y como propone también el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Podemos destacar también el intento de generar nuevas institucionalidades basadas en la autogestión, como el proyecto de comunas venezolanas.
4. Redistribución radical de bienes y trabajos. No hay emancipación sin igualdad, por lo que redistribuir es preceptivo. Y no nos referimos únicamente a los recursos sino que, dentro de una lógica de desmercantilización, ampliamos la mirada a la propiedad de todo aquello que resulte fundamental para la sostener la vida, así como de todos los trabajos necesarios en ese sentido. Destacamos así la apuesta por una compra pública socialmente responsable, como la impulsada en el Estado español a través de muchos ayuntamientos; la incidencia en favor de una fiscalidad internacional que ponga fin a los paraísos fiscales y a la evasión y elusión fiscal; la realización de auditorías para el impago de la deuda y la nacionalización de empresas y sectores estratégicos como las llevadas a cabo en Bolivia y Venezuela en la última década. Además, tenemos mucho que aprender de planes de igualdad como el hoy vigente en Gipuzkoa, que aborda de manera novedosa y emancipadora aspectos cruciales como los cuidados y las asimetrías de género.
5. Estrategias corresponsables y articuladas local-globalmente. Para avanzar en términos de poder popular es fundamental, ahí donde sea posible, el esfuerzo combinado de instituciones, movimientos sociales y comunidades. Gobiernos que regulen y también favorezcan la emancipación, organizaciones sociales que sostengan la agenda de transformación estructural desde una lógica de transición. Este ha sido el caso del Programa Campesino en Porto Alegre (Brasil), con el que se han articulado organizaciones campesinas, sindicatos urbanos y la municipalidad para impulsar una estrategia de alimentación saludable y transición agroecológica conjunta. Al igual que el caso de Nápoles, donde la municipalidad otorga valor jurídico a los procesos de autogestión, ensayando nuevas institucionalidades alternativas.
No podemos caer en el desánimo. Frente al imaginario único, hay muchos otros imaginarios, viables, en marcha, que disputan espacios al capital. Esperamos que este y otros trabajos parecidos sirvan para ponerlos en valor y multiplicar su fuerza. Los pueblos y comunidades sí tenemos alternativas, sí hay otros mundos posibles.
Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate es investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad.

domingo, 26 de marzo de 2017

Public. nº 2000. PERÚ. MARIO VARGAS LLOSA: EL ENCUBRIDOR DE LA MASACRE DE UCHURACCAY


Por: Gabriel Adrián. 2 de febrero de 2013 http://eldiariointernacional.com/spip.php?article3610

El 26 de enero de 1983 ocho periodistas y un guía andino fueron brutalmente masacrados por campesinos al servicio de las fuerzas armadas. Este brutal crimen fue perpetrado en la comunidad de Uchuraccay (Ayacucho) por campesinos adiestrados y dirigidos por la Marina de guerra del Perú. Con este crimen, el gobierno y las fuerzas armadas ponen en evidencia la utilización de rondas campesinas en la lucha contrainsurgente contra la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. Con este crimen el gobierno inaugura “las aldeas estratégicas” (rondas) contra la subversión. Ello ocurrió durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) un personaje del derechista partido Acción Popular (AP) que en la década del 90 colaboraría estrechamente con el régimen de Alberto Fujimori.
Los periodistas habían llegado hasta esa localidad para investigar la muerte de presuntos miembros del Partido Comunista del Perú, entre ellos algunos menores de edad, por pobladores de la vecina comunidad de Huaychao. Las Fuerzas Armadas habían empezado con su táctica de organizar comunidades campesinas contra las guerrillas como lo hicieron norteamericanos en Vietnam y que después se haría de uso corriente en Guatemala, El Salvador y Colombia.
Los periodistas fueron asesinados a golpes con palos, piedras y hachas. Tras la masacre se creó una comisión investigadora presidida por el escritor Mario Vargas Llosa, hoy premio Nóbel de Literatura. La comisión investigadora determinó que los comuneros de Uchuraccay habían creído que los periodistas eran miembros de Sendero Luminoso confundiendo sus cámaras fotográficas con fusiles. Esta comisión investigadora presidida por Vargas Llosa concluyó que la masacre era producto de la existencia de “diferencias culturales entre los campesinos quechuahablantes y los periodistas provenientes de un mundo urbano” y que las “Fuerzas Armadas no habían tenido ninguna responsabilidad en el hecho”. “Todos somos culpables”, dijo Vargas Llosa en su conclusión final.
Estas conclusiones contradecían todas las evidencias. En esta época las Fuerzas Armadas ejercían el control militar del campo. Uchuraccay estaba controlada por la Marina. Los militares intentaban organizar comunidades campesinas contra Sendero Luminoso y estaban en contacto directo con los campesinos, controlándolos y organizándolos para lucha antiguerrillera. La versión oficial decía que los campesinos de Uchuraccay habían confundido las cámaras fotográficas de los periodistas con armas. Pero se sabía que muchos campesinos de la zona habían hecho el servicio militar obligatorio y no podian confundir un fúsil con un aparato de fotografia
De esta manera, la comisión Vargas Llosa exculpó la política de violación sistemática de derechos humanos como pilar de la estrategia contrainsurgente del Estado peruano y eximió a militares asesinos, encubrió una masacre y, de esta manera, muchas otras y legitimó la militarización del campo peruano.
Al exculpar a los militares, Vargas Llosa se convirtió en complice de la matanza de Uchuraccay.
El escritor peruano, para encubrir este crimen, pretendió dar un tono literario a la masacre. En una entrevista concedida posteriormente Vargas Llosa afirmó que la masacre había sido producto de la existencia de “dos Perús”, uno compuesto por hombres que viven en el siglo veinte y otros, como los pobladores de Uchuraccay, que vivían en el siglo XIX o incluso en el siglo XVIII.
Los hechos posteriores fueron confirmando las sospechas en torno a la responsabilidad de las Fuerzas Armadas. 135 de los comuneros de Uchuraccay fueron muertos en los años posteriores, la mayoría de ellos desaparecidos por militares quienes pretendían de tal manera desaparecer cualquier vestigio de responsabilidad en la masacre de los periodistas. Los familiares de las víctimas han denunciado en repetidas oportunidades que han sido amenazados y presionados para que no hagan denuncias para el esclarecimiento de la masacre.
A pesar de esto, la Comisión de la Verdad y Reconciliación, creada para investigar los crímenes cometidos en el marco de la guerra interna entre 1980 y 2000, avaló la tesis de la comisión Vargas Llosa y exculpó a las Fuerzas Armadas. Es este uno de los casos más claros en los cuales se evidencia que esta Comisión de la Verdad ha servido a escribir una Historia Oficial de la guerra interna exculpando a militares, policías o paramilitares o para minimizar su responsabilidad en los asesinatos, masacres, desapariciones y torturas cometidas contra ciudadanos y ciudadanas peruanos.
Posteriores investigaciones no sólo han traído más luces y demuestran la coautoría de las Fuerzas Armadas en la masacre. Fernando Fuchs Valdez ha investigado el caso y ha revelado detalles de la coautoría de los militares. Según las investigaciones Fuchs Valdez, los militares no sólo alentaron la masacre sino que tendieron la celada a los periodistas y su guía. La región estaba llena de agentes de inteligencia que avisaron a los comuneros de Uchuraccay de la llegada de los periodistas y les dieron las órdenes de asesinarlos. Los responsables de la masacre fueron el Presidente Fernando Belaúnde en tanto Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Clemente Noel como Jefe del Comando Militar de Huamanga, capital de Ayacucho, el oficial de la Marina Duffo, mando militar de la provincia de Huanta y su lugarteniente el marino Artaza Adrianzén. (Ver entrevista a Fuchs Valdez en: http://www.puntodevistaypropuesta.com/2013/01/por-fin-la-verdad-estos-son-los-que.html). La comisión Vargas Llosa y la Comisión de la Verdad y Reconciliación son responsables de encubrir la masacre.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica ha declarado en el 2010 admisible la demanda interpuesta por los familiares de la masacre para que lleve acciones para que el Estado peruano corrija las irregularidades en las investigaciones de la masacre de Uchuraccay por parte del Poder Judicial peruano. Esta demanda fue interpuesta por los familiares de las víctimas.
Se han cumplido 30 años de mentiras, amedrentamiento sistemático a los familiares de las víctimas para intentar ocultar a los verdaderos responsables y asesinato selectivo de los testigos. Esta historia de infamia empezó con el informe de la Comisión Vargas Llosa que se esmero en tergiversar y ocultar informaciones, acallar a los familiares, exculpar a los militares y al gobierno de Belaúnde de toda culpa. El 26 de enero, aniversario de la masacre de Uchuraccay, quedara marcada con sangre en la copiosa biografía de Mario Vargas Llosa cuya pluma sivió y renombre ha servido para encubrir a militares asesinos.

De la batalla del Jarama a la II Guerra Mundial

80.000 hombres lucharon en la batalla del Jarama. Voluntarios de 54 países con la República, mientras que la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini luchaban con Franco. Fue el primer ensayo mundial de la lucha contra el fascismo.
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 El 26 de febrero de 1937 concluía el primer combate de la Guerra Civil que enfrentó a todos los ejércitos, con 80.000 hombres. Voluntarios de 54 países con la República, y la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini con Franco, convirtieron este episodio en el primer ensayo mundial contra el fascismo. Santos Cortés luchó en la jornada decisiva de la toma de El Pingarrón. Es uno de los últimos supervivientes. MADRID    PATRICIA CAMPELO http://www.publico.es/politica/batalla-jarama-ii-guerra-mundial.html


Voluntarios estadounidenses de la Brigada Internacional “Abraham Lincoln” en la Batalla del Jarama.


En una vasta extensión de tierra pedregosa atravesada por el río Jarama, caudal convertido en frontera entre las defensas republicanas y los ataques de los militares golpistas encabezados por el general Francisco Franco, se desencadenó hace 80 años, en febrero de 1937, una de los combates más sangrientos y cruciales de la Guerra Civil española que dejó, en 20 días, más de 20.000 muertos, heridos y desaparecidos. La mayoría, del ejército republicano.
La batalla del Jarama golpeó el valle y las poblaciones a su paso, que fueron evacuadas. Faustino Díaz, de 86 años, vivía entonces en la finca de El Porcal, en Rivas Vaciamadrid. "Al ver lo cerca que caían las bombas tuvimos que irnos con lo puesto. Tampoco sabíamos mucho, y creímos que todo iba a durar poco y volveríamos pronto", relata. Pero no regresó hasta finalizada la guerra, en 1939, y encontró un terreno arrasado y sembrado de minas antipersona. “Un primo mío murió tras estallarle una mientras indicaba a los artificieros dónde estaban colocadas”, lamenta.
La batalla congregó a cerca de 80.000 combatientes de ambos ejércitos, entre ellos, más de 7.000 brigadistas internacionales llegados de 54 países para luchar al lado de la República. En frente, alemanes, italianos e irlandeses que, junto a las tropas africanas de las zonas española y francesa, apoyaban a Franco en artillería, infantería y aviación. Todos los ejércitos, salvo la marina, se midieron en tierras de Rivas, Arganda, Morata de Tajuña y San Martín de la Vega.
La batalla congregó a cerca de 80.000 combatientes de ambos ejércitos, entre ellos, más de 7.000 brigadistas internacionales llegados de 54 países
Este episodio elevó la contienda española a conflicto internacional, convirtiéndola en el primer ensayo mundial contra el fascismo y en campo de experimentación de la ingeniería bélica utilizada después en la Segunda Guerra Mundial, como las bombas de explosión múltiple o de racimo.
Pero también se testaron novedosos ensayos en medicina humanitaria. El doctor Norman Bethune, brigadista canadiense, realizó las primeras transfusiones móviles de la historia en un campo de batalla. Primero en la defensa de Madrid, en noviembre de 1936; después en el Jarama. “Siempre tuvimos presente la idea de la movilidad, por ello, todos los aparatos que compramos, refrigeradores, autoclave o incubadoras podían funcionar con gasolina o queroseno, sin necesidad de corriente eléctrica", plasmó en su diario, rescatado para la muestra La huella solidaria, que puede visitarse hasta el 2 de abril en el centro cultural Conde Duque, de Madrid.

Santos Cortés: últimos testimonios del Jarama

Hoy, 80 años después, en este paisaje rocoso que abarca 40 kilómetros desde la capital, por el este, se mantienen algunas de las fortificaciones militares utilizadas, aunque en peligro de conservación pues hasta la fecha no han obtenido la catalogación de parque histórico regional.
A la zona regresan cada año cada año familiares de los republicanos que lucharon allí, junto a descendientes de voluntarios extranjeros que recalaron en España para defender la República, organizados en la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI).
Uno de los supervivientes de aquel episodio, Santos Cortés Esparraguera (Madrid, 1921), tampoco ha dejado de volver al campo en que perdió a cientos de amigos. “Yo tenía 15 años pero ya me creía un hombre. El comisario de mi unidad, al verme, quiso saber mi edad, y le respondí si a la hora de morir se preguntaba eso”, cuenta con comicidad este ex miliciano libertario que participó también en la defensa de Madrid, en noviembre de 1936. “Formaba parte de la 70 brigada. Todos veníamos de luchar en Ciudad Universitaria y en la pasarela de la muerte [Puente de los Franceses]. Cuando comenzó la ofensiva del Jarama fuimos trasladados allí”, concreta.
“Yo tenía 15 años pero ya me creía un hombre. El comisario de mi unidad, al verme, quiso saber mi edad, y le respondí si a la hora de morir se preguntaba eso"
Tras el fracaso por intentar acceder a Madrid desde el noroeste, Franco encargó al general José Enrique Varela dirigir el plan para envolver la región avanzando de este a oeste por el sur, de Pinto hacia Arganda. Una de las premisas era cortar el hilo que unía la capital con Valencia, ciudad a la que se había trasladado el gobierno republicano de Largo Caballero y desde donde se enviaban víveres a la región madrileña.
La estrategia franquista buscaba atacar el Jarama la tercera semana de enero de 1937, pero las lluvias torrenciales que anegaron la zona pospusieron sus planes hasta el 6 de febrero. Santos Cortés llegó con su división, encargada de tomar el cerro de El Pingarrón bajo las órdenes de Enrique Líster, once días después. “Yo estaba con el IV batallón de ametralladoras; utilizaba una rusa modelo 1920. Era el tirador de la máquina”, enuncia.
“Estuvimos ocho días atacando el cerro. El primero fuimos a las 4 o 5 de la mañana. Llovía y hacía mucho frio. Después vimos que se trataba de una posición sumamente fortificada. Unos 200 metros delante, los franquistas tenían unas avanzadillas con hasta tres líneas de alambrada espinosa con unos botes que si se tocaban hacían ruido”, describe. “Ellos tenían a la gente justa en la posición y, detrás del cerro, a mucha más que llegaba conforme iban teniendo bajas. Habían fortificado bien la zona. En unas casas, al lado, emplazaron ametralladoras y, cuando nosotros subíamos, disparaban”, precisa.
Cortés guarda en su memoria detalles de aquellos días, como la ayuda que les prestó el comandante ruso Paulov. “Era el jefe de los tanques T-26, y nos sacó de muchos apuros porque siempre nos teníamos que retirar y, hasta que llegábamos a nuestras posiciones de resistencia, por el valle la aviación y la artillería nos freían”.

El Pingarrón: 1.500 muertos en un día

Para este madrileño de 95 años, la batalla del Jarama concluyó el 23 de febrero, durante su último asalto a El Pingarrón. “Fue el día más difícil. Atacamos tres veces. Aunque no se puede contar, las estadísticas dijeron que fuimos la unidad con más bajas de toda la batalla. Más del 70%. De eso te dabas cuenta después, cuando regresas y no ves a la gente que conoces. Fue muy duro”, rememora con mirada acuosa. Historiadores cifran en 1.500 los muertos de ambos ejércitos durante esas 24 horas.
"Llegamos a atrapar la sexta bandera de la legión; cogimos posiciones y estuvimos arriba. Pero nunca lo logramos"
“Nunca pudimos decir que conquistamos El Pingarrón. Llegamos a atrapar la sexta bandera de la legión; cogimos posiciones y estuvimos arriba. Pero nunca lo logramos”, insiste sobre la jornada decisiva, momento en el que el general republicano José Miaja da por terminadas las operaciones en el Jarama.
“Nos marchamos, pero allí se quedó lo que llamábamos una brigada en línea que, el 26 de febrero, atacó por su cuenta”. Se refiere Santos Cortés a la ofensiva lanzada por el general Gal sobre El Pingarrón en un último intento de hacerse con el cerro con la intervención de la brigada Lincoln. Sin apoyo aéreo ni artillería, el cerró se convirtió en una tumba para los republicanos. De los 500 voluntarios norteamericanos que participaron, sobrevivieron 80, según datos de la AABI.
El ejército republicano recaló con un elevado nivel de desgaste a la siguiente batalla, Guadalajara, en la que también participó Cortés. “Después estuve en Brunete, donde fui herido de metralla, en la pierna, y en el Ebro”, cuenta mostrando las marcas de la guerra en su piel. En febrero de 1939, el miliciano cruzó la frontera por Pirineos y fue trasladado al campo de concentración de Saint Cyprien.

Un ejército popular frente a otro profesional

Cortes apunta como una de las consecuencias de la derrota, pese a que el ejército republicano contuvo 20 días el avance de las tropas franquistas, a la escasez de combatientes profesionales. “Ellos contaban con batallones de ingenieros que fortificaban las posiciones desde antes de comenzar a atacar. Eran profesionales; nosotros no. El comandante de brigada en el Jarama era albañil, y el que dirigía el IV batallón al que yo pertenecía era camarero. El comisario, Marianín, no recuerdo su oficio pero tampoco era profesional”, lamenta. “Nuestra estrategia era la ser valiente”, suspira.
La épica de la batalla escribió después ríos de tinta, poesía y canciones, como ‘Jarama Valley’. Escrita por Alex McDade, del batallón británico, se convirtió en himno de las Brigadas Internacionales. “Vimos cómo un pacífico valle se convirtió en un infierno”, resume la tonada en la versión posterior de Woody Guthrie.