jueves, 17 de agosto de 2017

Artista dejó que usaran su cuerpo como un objeto durante 6 horas y lo que ocurrió fue escalofriante

      http://lavozdelmuro.net/artista-dejo-que-usaran-su-cuerpo-como-un-objeto-durante-6-horas-y-lo-que-ocurrio-fue-escalofriante/

La artista, Marina Abramovic, a quien recordaréis por esta emotiva performance, acaba de hacer público uno de sus materiales más controvertidos: Ritmo 0
Ritmo 0 se celebró en 1974 en el pequeño Studio Mora en Nápoles, Italia
Su premisa era muy sencilla, Abramovic quedaría inmóvil, cual objeto inanimado, durante un lapso de 6 horas. Durante ese tiempo, los asistentes y visitantes podrían interactuar con ella y usar hasta 72 objetos que había en una mesa cercana.

En las mesas, la artista situó el siguiente mensaje:

Instrucciones:
– Hay 72 objetos en la mesa y pueden usarlos en mí según deseen.
– Premisa: Yo soy el objeto. Durante este periodo asumo toda la responsabilidad.
– Duración: 6 horas (20:00 pm – 02:00 am)
Había objetos de placer como plumas, paules de seda, flores, agua.. y otros de destrucción como cuchillas, cadenas o una pistola con balas.

Todo empezó de forma tímida. Alguien se acercó a decorar con flores, unirla con una cuerda a otro objeto, hacer cosquillas…

Luego la cambiaron de posición…

…y usaron cadenas o la rociaron con agua, y al ver que ella contenía las reacciones, la gente aumentó la intensidad

El crítico de arte Thomas McEvilley, quien asistió al evento recuerda la escalada de violencia que se produjo.
“Comenzó mansamente. Alguien le dio la vuelta. Alguien alzó sus brazos en el aire… alguien le tocó íntimamente…”

Pero luego un hombre usó una navaja de afeitar para realizar un corte en su cuello y otro eligió utilizar las espinas de una rosa para arañar su vientre

  Marina Abramovic Institute

“A las tres horas cortaron sus ropas con una cuchilla de afeitar. A las 4, las mismas cuchillas comenzaron a herir su piel. Varios asaltos sexuales menores se llevaron a cabo, pero ella estaba tan comprometida con la obra que hubiera resistido hasta una violación o su propio asesinato”, explica McEvilley.

De hecho, alguien la colocó apuntando un arma cargada contra su cuello

En las últimas horas, la performance se volvió todavía más espeluznante
“Me sentí violada”, recuerda Abramovic. “Me cortaron la ropa y desnudaron en parte, me pegaron con la rosa de espinas en el estomago y lo de la pistola fue punto y aparte…”

¿El resultado?

Con esta performance Abramovic comprobó como de rápido se intensifica la violencia hacia otras personas cuando las circunstancias son favorables para quienes la ejercen. 
Tras las seis horas y una vez concluido el experimento, Abramovic se paseó por la sala, pero los asistentes evitaban mirarle a la cara. La gente se comportaba con cierta normalidad, como si quisieran olvidar su agresión y como disfrutaron haciéndole daño.
“Esta obra revela algo terrible sobre la humanidad. Muestra qué tan rápido una persona puede hacerle daño en circunstancias favorables. Muestra lo fácil que es deshumanizar a una persona que no lucha, que no se defiende. Muestra que si proporciona el escenario, la mayoría de las personas “normales”, al parecer, pueden llegar a ser verdaderamente violentas “.

Sin duda una obra tan controvertida como interesante y esclarecedora que ahora puedes ver en video junto con los comentarios de la artista en perfecto inglés 

https://www.youtube.com/watch?v=xTBkbseXfOQ

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OTRA COSA:  II Ibórica Folk de Bohonal, 19 de agosto

 

 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Cuando el turismo te echa de tu casa


En el sur de Europa, la gentrificación se convierte con frecuencia en turistificación. No es ya que una comunidad pobre sea sustituida por otra más rica, sino que es reemplazada por una no-comunidad de viajeros que pasan sólo un par de días en el barrio. 23 de Mayo de 2017 - Iago Lestegás http://ctxt.es/es/20170517/Firmas/12838/Gentrificacion-barrios-turismo-sur-alquiler.htm

<p>Un tranvía atraviesa una calle en el barrio lisboeta de Castelo. 2014.</p>
Un tranvía atraviesa una calle en el barrio lisboeta de Castelo. 2014.
Rob Hurson

Como dice en su título una página de Facebook, gentrificación no es un nombre de señora. Es el proceso mediante el cual los pobres son desplazados de sus barrios céntricos porque el mercado los rehabilita para gente con dinero. Tras décadas viviendo en edificios degradados y distritos ignorados por la inversión pública y privada, sus calles se reforman y sus alquileres cada vez son más caros. Pronto se tienen que ir. “Es la ley del mercado”, me dijeron en Lisboa, cuyo centro histórico se convierte en un gran airbnb. Con frecuencia la gentrificación es vista como un fenómeno positivo: se rehabilitan los edificios, se abren nuevas tiendas, se llenan los cafés. Sharon Zukin habla de “pacificación por capuchino”: los negocios tradicionales son sustituidos por nuevos locales de consumo para la clase media. 
En realidad, la gentrificación representa la lucha de clases y la segregación históricas. No sólo una comunidad pobre es sustituida por otra de mayor poder adquisitivo, sino que en muchos casos una población de inquilinos de origen inmigrante es sustituida por otra de propietarios blancos. En las ciudades estadounidenses esto es especialmente brutal. En el Bushwick de Brooklyn, la presión de los gentryfiers sobre la comunidad hispana se refleja en la cohabitación temporal entre banderas de Puerto Rico en las ventanas, tiendas con cajas de yuca en la puerta y vírgenes de Guadalupe en el escaparate, galerías de arte y espacios de creación de todo tipo, edificios modernos con buenos acabados, murales de mil colores y stencils que dicen que “la gentrificación es el nuevo colonialismo” y “tu lujo es nuestro desplazamiento”. Esta mezcla, que guías turísticas y folletos de promoción inmobiliaria venden como diversidad, es una fase de un proceso de expulsión. Es fácil adivinar quién va a quedarse con el barrio, y no serán los jóvenes universitarios y artistas bohemios que, atraídos por los precios relativamente bajos, el ambiente alternativo y la buena ubicación, son sólo punta de lanza de un proceso que acabará por echarlos a ellos también. Con los hijos de la clase media blanca que huyó a las periferias vuelve también a la ciudad el capital inmobiliario. 
En el sur de Europa, la gentrificación es con frecuencia turistificación. En un balcón de la Barceloneta dice un cartel: “Bienvenido turista, el alquiler de apartamentos turísticos en este barrio destruye el tejido socio-cultural de esta zona y promueve la especulación. En consecuencia muchos de nuestros vecinos se ven obligados a abandonar el barrio. Disfruta de tu estancia”. No es ya que una comunidad pobre sea sustituida por otra más rica, sino que es reemplazada por una no-comunidad de turistas que pasan sólo un par de días en el barrio. La gentrificación sustituye poblaciones; la turistificación las elimina. En Barcelona, el derecho a la vivienda y a la ciudad está tan amenazado por el turismo masivo tras años de estímulo institucional que hoy es elemento central de la agenda del gobierno local. En los barrios más auténticos de la capital catalana, la concentración de apartamentos turísticos y los precios de los pisos son tan elevados que es imposible vivir ahí. En Madrid, Lavapiés se está convirtiendo en un airbnbarrio y es cada vez más difícil alquilar un piso para habitarlo.
No es lo mismo reservar en Airbnb la habitación de invitados en la casa de un vecino que reservar un apartamento entero que es alquilado a turistas durante todo el año
El turismo, durante décadas protegido y promovido como solución a todos los problemas del Sur, es visto ya por muchos vecinos como una fuerza que se apodera de los barrios y los echa de sus casas. Todos somos turistas en algún lugar o deseamos serlo, pero cuando el turismo masivo devora la ciudad es necesario regular. Sin duda cuando viajamos debemos ser también conscientes del impacto de nuestras acciones. El auge de plataformas como Airbnb, nacidas en el marco de la economía colaborativa pero convertidas en formidables instrumentos de mercantilización de la ciudad al servicio de empresas turísticas e inmobiliarias, agrava la situación. No es lo mismo reservar en Airbnb la habitación de invitados en la casa de un vecino que reservar un apartamento entero que es alquilado exclusivamente a turistas durante todo el año.
En Lisboa, el boom turístico que vive la ciudad estimula la venta de su centro histórico en el mercado inmobiliario global. La crisis y la austeridad devastaron el poder adquisitivo de los portugueses y mermaron el mercado interno. Sin embargo, los precios de la vivienda suben de modo espectacular en los barrios más antiguos por la demanda extranjera de pisos turísticos y segundas viviendas. Según el Instituto Nacional de Estadística portugués, el número de contratos de compraventa creció un 105,9% en Lisboa entre 2012 y 2015. En 2015, el valor medio de los inmuebles vendidos era un 26% mayor que en 2011. La carta abierta Morar em Lisboa, promovida el pasado enero por un grupo de ciudadanos y organizaciones y firmada por casi 4.000 personas, denuncia un aumento de los alquileres de entre el 13% y el 36% y una subida de los precios de compraventa de hasta el 46% en los últimos tres o cuatro años en la capital portuguesa.
Este proceso de mercantilización urbana, impulsado por la inversión extranjera y el turismo masivo, es estimulado por políticas públicas que han convertido a Portugal en un offshore inmobiliario. En 2009, el gobierno de Sócrates implementó el régimen fiscal de los residentes no habituales para atraer a profesionales cualificados y jubilados extranjeros. Los primeros disfrutan de una tasa impositiva reducida sobre la renta del 20% y los segundos (en su mayoría franceses) no pagan impuestos por sus pensiones. En 2012, por mandato de la Troika, Passos Coelho liberalizó los alquileres desencadenando su actualización por encima de la capacidad económica de muchos inquilinos en un contexto de austeridad. Ese mismo año puso en marcha el programa Golden Visa, similar al que existe en España o Grecia, que otorga permisos de residencia a ciudadanos extracomunitarios que hagan inversiones (generalmente inmobiliarias) de 500 mil euros en Portugal. En caso de compra de propiedades de más de 30 años o situadas en áreas de rehabilitación, basta gastar 350 mil. Al estimular la demanda en mercados externos con mayor poder adquisitivo, se promueve el aumento de los precios de la vivienda sobre la capacidad de una población local empobrecida por la austeridad. Parece que la crisis de 2008 no frenó la especulación urbana sino que sólo la desplazó de la periferia al centro de la ciudad.
En 2012, por mandato de la Troika, Passos Coelho liberalizó los alquileres desencadenando su actualización por encima de la capacidad económica de muchos inquilinos
La rehabilitación del centro histórico de Lisboa, igual que la de tantas otras ciudades, era necesaria y urgente. En la parroquia de Santa Maria Maior, que se extiende en torno a la catedral e incluye los barrios más turísticos de Alfama, Castelo, Baixa y partes de Chiado y Mouraria, más del 30% de los pisos estaban vacíos en 2011. Sin embargo, la mejora física de estos barrios no frena la pérdida de población que sufren desde los años ochenta. De hecho, contribuye a la desaparición de los vecinos que quedaban, cuyas viviendas y otras que estaban abandonadas son convertidas en pisos turísticos. En los bajos abren tiendas, cafés y restaurantes para turistas. ¿Tiene sentido rehabilitar un barrio si no es para mejorar la vida de sus habitantes? Cuando mejoramos esos barrios, ¿lo hacemos porque mejora la vida de sus vecinos o porque los sustituimos por otros que ya vivían mejor?
Es difícil, en una economía de mercado en la que suelo y vivienda son mercancías que se compran y venden a precios libres, rehabilitar un barrio para sus vecinos. Cualquier mejora sobre una vivienda o su entorno se traduce en un aumento del alquiler al que sus inquilinos raramente pueden hacer frente. Incluso en los casos de habitantes propietarios, las ofertas de fondos de inversión de toda procedencia interesados en comprar les llevan muchas veces a vender y marcharse. En casos de turistificación, la desaparición del comercio local y su sustitución por tiendas de souvenirs y restaurantes caros ponen en jaque la vida cotidiana. Sería más fácil mitigar la gentrificación si el volumen de vivienda pública en alquiler tuviese suficiente peso dentro del parque habitacional como para permitir que los gobiernos influyesen en los valores inmobiliarios del mercado. Pero en el sur de Europa, donde el porcentaje de vivienda pública en alquiler es muy inferior a la media europea y se sigue promoviendo la propiedad, eso está lejos de ser posible.
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Iago Lestegás. Arquitecto, columnista, doctorando en regeneración urbana y desarrollo económico
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OTRA COSA:  Poema: Sólo de lo negado canta el hombre, de Agustín García Calvo


“La verdadera libertad es no trabajar”, dice un filósofo

Boris Groys, especialista en arte, está en la Argentina. Nacido en Alemania oriental, señala las obligaciones que nos crea el mercado. Dice que queremos más igualdad, pero sin perder el Ipod. 16/04/2015 https://www.clarin.com/ideas/boris_groys-critica_de_arte_0_BJpWjjYwXg.html

Apenas aterrizado, para dar una serie de charlas, el filósofo y crítico de arte Boris Groys, uno de los más originales y polémicos pensadores del arte contemporáneo (Alemania oriental, 1947), realizó una rueda de prensa donde habló de su último libro publicado en la Argentina, Volverse público (Caja Negra, 2014) y también de algunos aspectos de su vida, que transcurrió a ambos lados del muro.
Hace poco, en una entrevista otorgada al diario El País, entre el gesto irónico y la crítica sagaz, dijo que ahora, en las sociedades occidentales, somos mucho más esclavos que en la burocracia soviética, donde se trabajaba mucho menos. “Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar”, dijo en 2008.
Groys fue miembro activo de los círculos no oficiales de intelectuales y artistas bajo el régimen soviético, hasta que en 1981 se trasladó a Occidente: “No decidí irme, me pidieron que me fuera”, dijo a los periodistas. “Durante los años 70 publicaba en medios occidentales artículos sobre la escena artística de Moscú y Leningrado. Nadie sabía bien cómo funcionaba el sistema, hasta que la KGB me informó que mis actividades podían ser consideradas antisoviéticas. Si no dejaba de hacerlas, me tenía que ir. Yo no era una excepción a la regla”, dijo Groys, quien dio a entender que a otros les pasaba lo mismo.
En el mundo socialista de Europa del Este, el diseño estaba, según Groys, orientado a construir un gusto público de la sociedad como un todo. Si uno ve los proyectos primeros del Constructivismo Ruso, de la Bauhaus o de Die Stijl, ellos buscan unificar un estilo. “Por eso sus ideas del diseño iban contra los intereses privados y comerciales. Hoy, en cambio, estamos en la cultura del gusto privado, y se podría decir que, en el capitalismo, del triunfo del gusto privado por sobre el público.”
El fin del socialismo trajo como consecuencia en Europa del Este una sociedad muy desigual. Sin embargo no hay ninguna nostalgia del pasado, asegura. “Hay sí, en la izquierda, que es toda la intelligentsia artística e intelectual, una aspiración a una mayor igualdad, pero no como nostalgia del pasado, sino hacia el futuro. Por un lado, porque es imposible volver hacia atrás, y por otro, porque no creo que nadie esté dispuesto a perder su Ipod.”
Groys se refirió al giro contemporáneo en el arte, de la producción de obras hacia la producción de “acontecimientos”, ya sean estos en el espacio público (galerías, museos o incluso la calle) o en Internet. “Primero, diría que los 'acontecimientos' también ocurren, también son materiales. Internet es también un hecho en sí, concreto, material. Luego, el giro de la producción de obra a la producción de eventos se remonta a experiencias de comienzos del siglo XX, a Cabaret Voltaire y Dadá. Ese giro va de la mano de la pérdida de confianza en las instituciones del arte para perpetuar las obras en el tiempo. Si uno cree en la continuidad de esas instituciones tiende a creer más en el valor de la obra. Pero no es accidental que este giro comenzara durante y después de la Primera Guerra Mundial, una época de guerras y destrucción”. Hoy tampoco tenemos confianza en que las instituciones perpetuarán las obras en el tiempo, pero “no por la guerra sino por la economía: es demasiado caro”.
Groys habló también de lo que consideró una tendencia contemporánea a negar lo nuevo: “toda innovación es reinterpretada como optimización”, afirmó. “Cada nuevo aparato es entendido como el mismo aparato, sólo que mejorado”. Para Groys, esta creencia opera como una distracción, para no ver aquello que se destruye. “Hay una negación de la diferencia tecnológica –agregó--. Y esa falsa identidad garantiza la supervivencia de la civilización: todo es siempre igual, pero mejor. Ningún sujeto contemporáneo quiere ser el “Angelus Novus”, esa imagen con la que Walter Benjamin ilustraba el sujeto de la historia que mira hacia atrás para denunciar la destrucción y sus mecanismos.
En el artículo “Cuerpos Inmortales”, Groys analiza un momento de imaginación radical en la Rusia de finales del siglo XIX. Una especie de utopía biologicista en la que, a partir del supuesto foucaulteano según la cual el Estado moderno procura potenciar la vida de los ciudadanos, esta afirmación se extrema hasta imaginar un poder intensivo capaz de combatir inclusive la muerte natural del individuo, en busca de una inmortalidad que debía volverse un objetivo colectivo y político del Estado. Esto implicaba incluso la solidaridad intergeneracional, por la cual los jóvenes deberían comprometerse con las generaciones pasadas, incluso con los muertos, a los que habría que poder resucitar. Todo lo cual redundaría en una vida eterna y justa verdaderamente para todos, los vivos y los muertos.
Curiosamente esas utopías rusas de fines de siglo XIX coinciden con la aparición de la novela Drácula, de Bram Stoker. “La analogía no es de ninguna manera una coincidencia –escribe Groys en su libro–. La sociedad de los vampiros, es decir, de los cuerpos inmortales, en la que reina Drácula es la sociedad del biopoder total por excelencia.” Y si en esa época, el cuerpo inmortal del vampiro era una pesadilla, hoy en cambio se acerca más al sueño contemporáneo. “Al principio Drácula era un ser muy desagradable –reflexionó ayer Groys ante los periodistas--, pero con el tiempo los vampiros se han vuelto cada vez más atractivos: en las nuevas películas aparecen como inteligente, con buenas maneras, sexies y reflexivos. ¡Hasta leen a Mallarmé! ¿Quién lee hoy a Mallarmé? ¡Solo los vampiros lo hacen!”
“De hecho -dice Groys- muchas actividades culturales de hoy son vampíricas, hay una afinidad muy profunda entre actividad cultural y fantasía vampírica. Hay intercambio, no de sangre, pero sí de ideas, de cartas, de mails y de textos”.
Para Groys las redes sociales no serían lo que son hoy sin el arte conceptual de los años 60. Hubo un profundo entrenamiento para hacer uso de todos esos materiales mezclados, textos imagen, videos. Todo esto es previo a que sean posibles técnicamente. El modo en que aparecen las redes sociales es posible gracias a la educación previa en el arte conceptual.
La versión tradicional del arte está basada en la idea del artista como un ser excepcional, único. Desde los 60 se abre un nuevo paradigma de arte, en un arco que va de Guy Debord a Andy Warhol, un paradigma en el que el artista ya no es excepcional sino uno en la multitud: lo importante es ser uno más, pero paradigmático, típico, representativo de muchos. Y esto, por supuesto, es una tarea muy difícil.

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OTRA COSA: Movimiento campesino de Brasil ocupa hacienda de Temer (+ Video)



martes, 15 de agosto de 2017

La opción de vivir con amigos gana cada vez más adeptos


Han pasado muchos años, más de tres décadas desde que tres mujeres que habían superado la sesentena y otra que se había adentrado en los 80, mostraban en la pequeña pantalla su vida en común. Las cuatro compartían piso tras divorciarse o quedarse viudas. Hablamos de la comedia Las chicas de oro, una serie que rompió moldes, siempre entre risas, por mostrar los avatares de la vida de cuatro mujeres mayores.
Treinta y un años después de la emisión de su primera temporada (le seguirían otras seis más), Las chicas de oro regresan como modelo de convivencia en la edad madura. Expertos aseguran que cada vez más, los mayores escogen para vivir la compañía de otros mayores, bien en pisos compartidos o bien en sus propios domicilios, en los barrios donde tienen los amigos de su misma edad de toda la vida.
Así lo indica, entre otros, Mayte Sancho, directora científica de Matia Instituto Gerontológico, quien cree que esta tendencia va a ir a más a medida que aumenta este grupo poblacional. ¿Por qué? Esta gerontóloga cree que las generaciones más jóvenes tienen más claro que el cuidado de la salud y la atención a sus necesidades son responsabilidades de cada uno, ni de la mujer o el marido, ni de los hijos, sino “de cada uno”. Y desde esa perspectiva, buscan otras soluciones no tradicionales para afrontar esa etapa de la vida en la que los amigos y los vecinos tienen una presencia muy importante.
Mayte Sancho ha dirigido una encuesta sobre cuidados, realizada entre 4.600 personas, entre ellas, un millar de profesionales, promovida por la Obra Social La Caixa, que revela que al 42,3% de las personas les gustaría seguir viviendo en su propio hogar, incluso cuando necesiten ayuda, mientras que tres de cada diez abren la posibilidad a trasladarse a una residencia de personas mayores. Un 3%, por su parte, responde que le gustaría vivir en un piso compartido con amigos, donde cuidar y ser cuidados. Sólo un 4,5% ve en el hogar de su hijo el lugar donde acudir cuando la salud y la fuerza se vayan deteriorando.
“La tendencia a vivir solos, aunque acompañados por amigos y vecinos, como la de compartir pisos irá ganando cada día más adeptos, entre otras cuestiones, porque la mentalidad de los mayores es distinta a la que había antes (y que aún perdura en los que tienen más años), señala Mayte Sancho. Los nuevos mayores creen en el autocuidado y en su responsabilidad en el tema de la salud, a la vez que tienen mucho más interiorizados conceptos como ser independiente y la asunción de sus propias decisiones. “No renuncian a la familia, por supuesto, su principal apoyo emocional. Pero no quieren depender de sus hijos”, aclara. “Es una decisión personal, que nada tiene que ver con el desapego. Ni mucho menos. Yo me atrevería a decir que ahora los lazos familiares son incluso más sanos, en el sentido de que se salvaguarda la independencia de todos y eso ayuda a la convivencia”, señala Anna Freixas, catedrática de Psicología ahora jubilada y autora del libro Tan frescas. Las nuevas mujeres mayores del siglo XXI (Paidós).
Es el caso de Blanca M., 70 años. Separada, con dos hijos y varios nietos, vive en un piso de alquiler en solitario. Se encuentra en “perfecto estado de salud”, lleva una vida independiente y siempre está dispuesta a echar una mano a sus hijos con los nietos. “Hay que decir que ellos no abusan en absoluto. Tienen claro que son los responsables de los niños y sólo acuden a mí en momentos determinados”, aclara. Blanca es la mayor de un grupo de tres amigas “de toda la vida” que están a punto de jubilarse y que se trasladarán a su piso, ubicado en el centro de Madrid, a medida que esa situación vaya llegando. “Lo acordamos así hace ya algunos años, cuando fuimos apagando cada vez más velas y en nuestras conversaciones se empezaron a incluir temas de este tipo. ¿Por qué hemos retrasado el vivir juntas hasta la jubilación? Porque la etapa del trabajo es un periodo distinto, en el que cada una lleva una vida distinta, con horarios diferentes. Y creímos que lo mejor era compartir el piso cuando se acabara el salario y llegara la pensión que es más modesta y los tiempos y el ocio son distintos. Y compartiríamos gastos”. Blanca M., abogada, cree que es la mejor opción “para todos”. “No queremos ser una carga para nadie y menos para nuestros hijos. De hecho, les duele el pensamiento de ser una carga. “Y, sobre todo, queremos ser independientes, que nadie se meta en nuestras decisiones, y eso sólo se puede hacer si vives fuera del entorno familiar y man­tienes un buen estado de salud”. A este respecto también tiene claro que en el caso de que necesiten ayuda, “será más fácil compartir los gastos de un profesional entre las cuatro”.
Teresa Hernández, de 73 años, profesora jubilada, decidió hace tiempo que no vendía su piso y se compraba uno cerca de sus hijos, como estos le aconsejaban. “Me gusta mi vida, la que he organizado en mi barrio estos últimos 40 años y no creo que tenga sentido desmontarla por cumplir años”, señala. Prefiere su comunidad, con los amigos de toda la vida con los que sale, viaja y va de compras y que se ayudan cuando es necesario. “Lo importante es mantener las relaciones sociales. Esa es la verdadera clave para afrontar esta etapa de la vida”, insiste. Sólo en el caso de que la salud le fallara y necesitara de una atención diaria se plantearía otras opciones. “Pero espero que no ocurra, la verdad, y que la ley de Dependencia funcione de verdad”, indica.
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OTRA COSA: Muere la ‘filósofa del riesgo’ al socorrer a unos niños




Colau, Carmena y Ribó, el éxito de los alcaldes más temidos por la derecha

 Unos estaban preocupados por lo que los nuevos ediles pudiesen descubrir debajo de las alfombras, otros quizá temerosos de perder los buenos negocios que hacían a costa del dinero público. Gumersindo Lafuente  15/06/2017 http://www.eldiario.es/zonacritica/Colau-Carmena-Ribo-exito-ayuntamientos-alcaldes-temidos-derecha_6_654844543.html

Ribó denuncia que los bancos "no han querido" vender viviendas a Valencia
Manuela Carmena, Ada Colau y Joan Ribó. EFE
Dos años han pasado desde que los gobiernos del cambio de las principales ciudades españolas llegaron al poder. Manuela Carmena, Ada Colau y Joan Ribó tomaron el mando de Madrid, Barcelona y Valencia, las tres ciudades más grandes de España. La derecha, acostumbrada a gobernar por años, y todo su entorno empresarial y mediático, estaban al borde de la histeria.
Unos preocupados por lo que los nuevos ediles pudiesen descubrir debajo de las alfombras, otros quizá temerosos de perder los buenos negocios que venían haciendo desde siempre a costa del dinero público y los últimos, ya lo estamos viendo, seguros de que iban dejar de ser alimentados con el favoritismo de la publicidad institucional.
Por eso no extraña que los nuevos ayuntamientos, y muy particularmente los de las ciudades más emblemáticas, fuesen recibidos con una inusitada agresividad: a un buen puñado de espabilados se le acababa el chollo. Ya entonces a las personas sensatas, independientemente de la ideología, les avergonzaba el tratamiento que se le dio a Manuela Carmena desde la oposición, liderada por la deslenguada Esperanza Aguirre y también desde los medios satélites de la derecha política y económica. Afortunadamente, los insultos, la intromisión permanente en su vida privada, las burlas y humillaciones con las que se pretendió ridiculizarla, no lograron su objetivo y Manuela preside hoy el Ayuntamiento que más ha reducido su deuda en estos dos años.
A Ada Colau le pasó algo similar. Si Carmena llegó a la alcaldía aupada por Ahora Madrid y los votos del PSOE, en el caso de Colau los apoyos eran más variopintos. Barcelona en Comú, su coalición, obtuvo 11 concejales y recibió el apoyo de ERC, PSC y la CUP para desbancar al convergente Xavier Trias. Desde el principio también Ada sufrió una enorme presión, pero ahí sigue, creciendo día a día en prestigio e influencia.
Joan Ribó, en Valencia, dijo en su toma de posesión algo que define sin duda el nuevo estilo de nuestros tres protagonistas: "La vara de mando no es mi forma de gobernar, no me hace falta, prefiero el diálogo con los vecinos y las vecinas". El miércoles estuve con él en Valencia y le vi en forma, moviéndose –como casi siempre– en bici, cercano, tranquilo, paciente, atento a lo que sucede en cada rincón de su ciudad. Bajando también la deuda, pacificando el tráfico poco a poco y sufriendo también en ocasiones una presión bien calculada que sin duda empujan los que temen que se prolongue en el tiempo el mandato de gente decente en lo ayuntamientos.
Porque este es el asunto verdaderamente importante. Las grandes ciudades españolas –y las medianas y pequeñas– han estado demasiado tiempo en manos de los depredadores del mercado. El urbanismo, los servicios públicos, las infraestructuras, controladas por la derecha económica, han ido dibujando unas ciudades agresivas, desiguales, contaminadas, cada vez más inhóspitas y arruinadas. Y aunque hoy es fácil darse cuenta de los errores cometidos, la presión del dinero no cesa. Por eso es importante que nuestros ediles aprieten los dientes y sean valientes. Por eso es fundamental que aprovechen los dos años que les quedan por delante para demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera.
En esta calurosa semana de junio hemos asistido a la tercera moción de censura desde la recuperación de la democracia tras la larga dictadura franquista. También hemos celebrado el 40 aniversario de la primeras elecciones democráticas. Pero creo que el hito más importante para el futuro ha sido este segundo cumpleaños de los ayuntamientos del cambio. Su ejemplo de acuerdos y gestión deberían ser el modelo a seguir para expulsar al PP del Gobierno de España. El PSOE y Unidos Podemos deberían aparcar intereses personales y de partido y centrarse en lograr ese obje tivo.
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OTRA COSA:  Terele Pavez, un coloso y la más frágil de las mujeres


lunes, 14 de agosto de 2017

Una lista de productos y marcas con aceite de palma

El "progreso", la globalización y el afán de lucro de las empresas han llenado los comercios de alimentación de productos con aceite de palma, un ingrediente clave en la deforestación del planeta, y relacionado ahora con un aumento importante de la probabilidad de metástasis del cáncer. Aquí una guía para mantener tu despensa libre de esta grasa cuyo uso nunca debería haberse extendido tanto
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La rebelión de los jubilados chilenos, un aviso para navegantes despistados


Profesor de Secundaria. Zaragoza. Cándido Marquesán Millán 15 de Abril de 2017  http://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/rebelion-jubilados-chilenos-aviso-navegantes-despistados/20170415101753138776.html

Los medios de comunicación y los políticos nos dicen que España tiene un grave problema: el envejecimiento de su población. Es cierto tal hecho demográfico. Según el Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida en 2015 llegó a 82,7 años, siendo de 80,3 en 2005. En los hombres 79,9 y en las mujeres 85,4. La población mayor de 65 asciende a casi 8,7 millones a 1 de enero de 2016; de estos 8,3 españoles y unos 350.000 extranjeros. Cara el futuro la esperanza de vida seguirá incrementándose, y alcanzará en 2031 los 83,2 en los varones y los 87,7 en las mujeres. En 2065, de mantenerse la tendencia, la esperanza de vida podría alcanzar los 88,6 en los varones y 91,6 en las mujeres.
Tal incremento de la esperanza de vida supone que los españoles vivimos cada vez más, lo que entiendo es bueno. Lo malo sería que viviéramos cada vez menos. No obstante, a algunos parece que no les importa, como dijo un alto dignatario japonés: ¿por qué no se mueren los viejos? Los políticos, periodistas, economistas y académicos, cuando hablan del problema del envejecimiento de la población española, lo relacionan con el mantenimiento de las pensiones públicas, ya que cada vez habrá menos trabajadores y con sueldos más bajos, por lo que se reducirán las cotizaciones a la S.S. Y al repetirlo de una manera machacona, con aviesas intenciones «Este mes ha habido que sacar no “sé cuantos millones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para pagar la extra» o «Para la próxima ya no hay suficiente», va calando en la sociedad española la idea de que los jubilados están poniendo en quiebra las finanzas del Estado, de que están «robando» al Estado porque tienen la manía de querer cobrar la pensión, algo que asumen muchos jubilados y cada vez más sectores de la sociedad. ¿Por qué no publican todos los meses los costos en rescates de autopistas, en armamento o en la corrupción? Sobre este tema me detendré más adelante. Es una práctica del sistema neoliberal, el enfrentar a diferentes sectores de la sociedad: al parado con el inmigrante porque le «quitan» el puesto de trabajo, a los jóvenes con esos sueldos miserables con los jubilados porque tienen una pensión «asegurada».
Malos tiempos en los que hay que demostrar y defender lo obvio. Los jubilados actuales cobran una pensión, porque a lo largo de su vida laboral han hecho sus cotizaciones, las establecidas por ley cara a una futura jubilación, de acuerdo con un sistema de reparto. Por tanto, no es un privilegio es un derecho. Con las cotizaciones de los trabajadores actuales se pagan las pensiones de hoy. Con las de los pensionistas actuales, cuando trabajaban, se sostuvieron las pensiones pasadas. Esto es así, y se sustenta en una solidaridad intergeneracional, que es lo que propicia una sociedad fuerte. Ni que decir tiene que esa solidaridad se está fracturando con sus secuelas gravísimas.
Mas da igual. Lo evidente es que un día tras otro nos acongojan los medios de comunicación y  va calando como el agua fina, con la idea del grave peligro de nuestro sistema de pensiones públicas. Las pensiones serán insostenibles por razones demográficas: no habrá suficientes cotizantes para tantos pensionistas. De ahí la necesidad imperiosa de llevar a cabo reformas. La primera fue del gobierno “socialista” de ZP, retrasando gradualmente la edad de jubilación, y el cambio de 15 a 25 años para calcular la pensión. La segunda reforma de Rajoy, introduciendo un factor de sostenibilidad que se basa en: el Factor de Revalorización Anual por el cual la actualización de las pensiones dependerá de la salud de las cuentas de la Seguridad Social, no de la evolución del IPC; y el Factor de Equidad Intergeneracional por el cual, un incremento en la esperanza de vida disminuye el valor de la pensión. Mas da igual. Reforma tras reforma no evita que las pensiones públicas en el futuro serán cada vez más reducidas. En el 2017 los casi 9,5 millones de pensionistas españoles han visto incrementadas sus pensiones un 0,25%, el mínimo fijado por la ley de pensiones aprobada unilateralmente en 2013 por el Gobierno del PP. No habrá paga para compensar la desviación del IPC. Una subida espectacular, si tenemos en cuenta que más de la mitad de los pensionistas, casi 5 millones, cobran menos del salario mínimo interprofesional (SMI), es decir, menos de los 707,6 euros aprobados en el Consejo de Ministros para 2017. De ellos, 1,9 millones (2 de cada 10) percibe entre 600 y 655,2 euros. Un millón de pensionistas (1 de cada 10) incluso menos. ¿Cómo encajamos estos datos con el artículo 50 de nuestra Constitución? El cual especifica: «Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad...» La revalorización de las pensiones del 1,2% hubiera supuesto unos 1.200 millones de euros. Cifra asumible si la comparamos con otras mucho más cuantiosas asumidas por el Gobierno. Veámoslas. La financiación de los Programas Especiales de Armamento (PEAs), iniciados con Aznar y mantenidos por los socialistas supone hoy una deuda de unos 30.000 millones de euros. Veamos las artimañas en la pasada legislatura para verificar los pagos de los PEAs. No constan en el presupuesto del Ministerio de Defensa, para presentarlo como un ejemplo de austeridad, mas luego los pagan recurriendo a Real Decretos. La Ley de Presupuestos de 2012 dotó con 4,95 millones de euros la partida destinada a pagar armamento, y en julio de ese año el Congreso de los Diputados publicó el Real Decreto-Ley 26/2012, por el que se aprobaron recursos extraordinarios de 1.782 millones de euros para el Ministerio de Defensa. La Ley de Presupuestos asignó al Ministerio en 2013, 2014 y 2015 una partida de 6,84 millones de euros respectivamente para hacer frente al pago de los PEAs, sin embargo, la Administración recurrió a los créditos extraordinarios, con 877,3 millones en el 2013; 883,6 en 2014 y 846,9 en 2015. En la pasada legislatura hubo 4.398,8 millones para misiles, tanques, aviones, helicópteros.
Más todavía. El Ejecutivo pagó 1.350 millones a ACS en compensación por la plataforma Castor. ¿Cuánto nos costará el rescate de la quiebra de las autopistas radiales de Madrid? Según la patronal de las grandes constructoras unos 5.000 millones. La factura que las autopistas en quiebra dejan al Estado tiene una partida llamativa: la de las expropiaciones, que ascendía, a fines de los 90, durante el Gobierno de Aznar, cuando se estimaron, en conjunto, a 387 millones. Al final se dispararon hasta 2.217 millones. Una desviación de 1.830 millones, casi seis veces más. Los precios por estas expropiaciones crecieron exponencialmente por las sentencias de los tribunales, a raíz de la ley del Suelo de 1998 de Aznar, al valorar que los terrenos no debían considerarse rústicos ya que había expectativas de urbanización. Dentro de la más estricta ideología neoliberal, se trataba de la búsqueda de nuevas plusvalías en el espacio dentro de sus diferentes concreciones, esto es, el suelo urbano, la construcción de infraestructuras, transportes y equipamientos relacionados, etc. Entre los beneficiados había conocidas familias (Franco, Serrano Suñer o Abelló).
Para pagar misiles o rescatar las autopistas se emite deuda pública. Lo mismo puede hacerse con las pensiones.
Mas da igual. Ellos a lo suyo. La conclusión clara: han de potenciarse las pensiones privadas. Una de las ideas básicas del sistema neoliberal. Un engaño más.

En un aviso a navegantes, me fijaré sobre lo que supuso el paso de un sistema público de pensiones de reparto, a uno privado en Chile en tiempos de Pinochet. La creación de un sistema de capitalización individual a través de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) responde a un doble fundamento de corte neoliberal. Primero, una exaltación del individualismo que relega las soluciones colectivas para articular la solidaridad. Y, segundo, la firme creencia en las virtudes taumatúrgicas de la reducción del papel del Estado y de la paralela expansión del mercado.
Las AFPs son la creación más emblemática del neoliberalismo chileno, hijas del cálculo y la imaginación de José Piñera, ex ministro de Trabajo del régimen de Pinochet y hermano de Sebastián Piñera. De raíces democristianas, José Piñera, a fines de la década de 1970 pasó a integrar el círculo de jóvenes talentos reclutados por Pinochet para “modernizar” el país.  Para desmantelar el Estado, recibió del gobierno plenos poderes para sustituir el sistema público de jubilaciones y pensiones, supuestamente deficitario, y remplazarlo por uno de ahorro privado. Con ese cambio todos los trabajadores fueron obligados a entregar un porcentaje de sus sueldos a las AFPs, sin que hubiera aporte alguno de los empleadores. La excepción: los militares quedaron al margen y hoy siguen jubilándose con el 100% de su último salario.
En el sistema de pensiones privado chileno el empresario retiene a los trabajadores un 12,4% del sueldo; 10% para el fondo de pensiones, 1% para el seguro de invalidez y 1,4% para gastos y beneficios  de la gestora AFP. El empleado elige la AFP. Puede cambiar de administración o de fondo cuando quiera. La única reforma fue realizada en el 2008, en el primer gobierno de Bachellet, que introdujo una pensión básica solidaria para el 60% más pobre de la población, así como correcciones en los aportes de pensiones para compensar a mujeres y jóvenes.
Según la Fundación Sol, más que para beneficiar a los cotizantes el sistema de AFP sirve para dar financiamiento barato a las grandes empresas, en las cuales las administradoras invierten mediante acciones. Según Marco Kremerman, los grupos empresariales son así subsidiados por los trabajadores y obtienen fondos a una tasa de interés más baja que la imperante en el mercado. Unos 170.000 millones de dólares contiene el cofre de las AFPs.
La mayoría de los jubilados cobran una pensión media de 270 euros, inferior al salario mínimo, que es de 346 euros. Solo entre el 2010 y el 2015 las AFPs duplicaron sus beneficios, ganando en conjunto 765 millones de euros el año pasado. Una comisión creada en 2014 por Michelle Bachelet para estudiar la reforma del sistema de previsión concluyó que el 79% de las pensiones son inferiores al salario mínimo y el 44% están por debajo de la línea de pobreza. La Fundación Sol estima que, al jubilarse, la mitad de los trabajadores  que cotizaron durante tres décadas recibirían una pensión que no superaría el 22% de su último sueldo. Importes alejados de los anunciados por Piñera, que prometió a todo trabajador una jubilación mínima del 70% de su salario.
La plaza de la Constitución de Santiago de Chile simboliza el centro de poder. Allí está el Palacio de la Moneda bombardeado por Pinochet en 1973. En esa plaza falleció de un infarto, hace dos años, Mario Enrique Cortés, de 80 años. Pinochet también bombardeó la tercera edad porque Mario murió en pleno invierno mientras trabajaba para una empresa de jardinería, como muchos ancianos chilenos obligados a seguir  trabajando porque cobran pensiones misérrimas. Se levantaba a las 4 de la madrugada para llegar a tiempo a su trabajo desde la comuna de El Bosque; su trabajo iniciaba a las 6 y finalizaba a las 3 de la tarde.
Tanta injusticia tenía que generar un movimiento ciudadano de protesta. En julio y agosto pasados se produjeron grandes manifestaciones en muchas ciudades chilenas coordinadas por “No+AFP.  Por un sistema de pensiones de reparto solidario, tripartito y administrado por el Estado”. E incluso un paro nacional el 4 de noviembre pasado. Hechos ninguneados por la prensa española.
Hecho está el aviso para navegantes despistados.
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OTRA COSA:  La reserva global de semillas en el Ártico se inunda por culpa del calentamiento global



domingo, 13 de agosto de 2017

Funcionarios y emprendedores

Carlos Fernández Liria *| Publicado: 15/4/2017 https://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/04/15/funcionarios-y-emprendedores/10095

 

En una de sus recientes publicaciones, el filósofo italiano Domenico Losurdo decía lo siguiente: “El funcionario público es objeto de celebración por parte de Hegel, en tanto que intérprete del universal, dado que no está movido por intereses particulares como el poder o la riqueza”. Qué tiempos aquellos, tan distintos a los actuales…
Ante el anuncio del Gobierno de ofertar 250.000 plazas de empleo público, algunos empiezan ya a pensar cómo se podrían repartir mejor el botín. Así, por ejemplo, un artículo de El País alerta sobre lo ineficaz e injusto del sistema de oposiciones.  Entre las grandes ideas alternativas, llegan a proponerse el test psicotécnico, entrevistas conductuales, inventarios de personalidad, pruebas de liderazgo, y, en fin, lo habitual en la jerga del fichaje empresarial basura. De lo único que no se habla en el artículo es de la brutal escasez de plazas que ha convertido el sistema oposiciones en una tomadura de pelo (decenas de miles de personas que compiten por una docena de plazas, es obviamente un espectáculo demente). Habría mucho que comentar sobre este tipo de disparates,  pero me temo que en todo esto hay algo de más calado. En verdad, la lógica  empresarial no sólo objeta el sistema de acceso, sino el tipo de puesto al  que se accede. De lo contrario sería absurdo (rayando en una especie de darwinismo social racista) hacer a una persona nada menos que propietaria de una función estatal en virtud de su alto coeficiente intelectual. Pero es que, en verdad, lo que no encaja en la moderna mentalidad empresarial no es ya el sistema de oposiciones, sino la idea misma de funcionario.  La idea de que los funcionarios -jueces, administrativos, profesores o bomberos- son un ejército de parásitos y gandules, un peso muerto en una sociedad de emprendedores con iniciativa y capacidad de liderazgo, lleva calando muy hondo en nuestro país, sobre todo desde que empezó la crisis económica.
Esta mentalidad podría resumirse en una entrevista ya casi viral que circula por Youtube, en la que el actor Antonio Banderas compara el modelo estadounidense de vida con el europeo y, sobre todo, con el español. Estas son sus palabras: “En Estados Unidos tenemos el mercado más duro del mundo, porque hay mucha competitividad. Cuesta mucho salir adelante, hay que trabajar duro. Pero el trabajo se premia, y una vez que lo has conseguido, se te reconoce para toda la vida. La lección más importante que he aprendido en Hollywood es que las cosas se pueden conseguir, que no hay sueños imposibles. Si yo lo he conseguido, cualquiera lo puede conseguir. Se trata de soñar muy fuerte, y, por supuesto, de tener capacidad de sacrificio, empeñarte y trabajar, y fracasar y volverte a empeñar, y levantarte, y caer y volverte a levantar. No hay fracasos totales. Este es el espíritu americano: te caes y te vuelves a levantar, te vuelves a caer y te vuelves a levantar, luchando duro por un sueño”. En su opinión, el modelo español es muy distinto: “según unas encuestas en Andalucía, el 75% de los jóvenes querrían ser funcionarios. La proporción es la inversa en EEUU: ahí no quieren estar en una oficina a las órdenes de un jefe. Quieren tener una idea, juntarse con otros para sacarla adelante, pelear por tu idea y realizarla. Con un 75% de gente que quiere ser funcionario, no se hace país. Se hace país con gente que se la juega”.
Estas declaraciones son repugnantes, pero fueron muy aplaudidas. Representan un insulto para el noventa por ciento de nuestra juventud, que, en realidad, no tiene nada que jugarse en esa selva de los heróicos emprendedores, porque sencillamente no tiene nada de nada. Pero la cosa funciona, porque la imagen del funcionario ha sido tan denostada que es de sentido común que no hay nada más despreciable que aspirar a llevar esa vida propia de haraganes. Por mi parte, creo que la batalla está perdida. Ya no hay manera de contrarrestar toda esta basura, pero al menos me gustaría señalar algo sobre las  consecuencias de lo que nos hemos jugado y perdido. Es otra forma de medir la altura de miras en la que estamos instalados. Entre Antonio Banderas y el pensamiento de la Ilustración, elegimos al primero, a despecho de Montesquieu, de Kant, o de Hegel. Cuando Antonio Banderas habla de “hacer país” no dice qué tipo de país tiene en la cabeza, a excepción de que tendrá pocos funcionarios.
Pero no hay más remedio que pensar en ello, en el tipo de “país” por el que estamos apostando. Cuando se discute sobre si los funcionarios son más o menos vagos o incompetentes, se olvida que son el pilar de la separación de poderes, es decir,  de lo que llamamos  orden constitucional o estado de derecho. Y que si los funcionarios son vagos, hay que poner remedio a que sean vagos no a que sean funcionarios, porque si haces esto último sencillamente te cargas el estado de derecho. Acabo de publicar, junto con otros dos profesores un libro sobre este tema, en lo que atañe al mundo de la enseñanza. Como dice la frase sobre Hegel antes citada, el funcionariado es la única garantía que tenemos en nuestras sociedades de conservar una instancia libre de las presiones gubernamentales y empresariales. No se acaba de comprender que si los funcionarios acceden a su puesto por oposición (ante un tribunal que tiene que operar públicamente, con las puertas abiertas al control de la ciudadanía) es porque los funcionarios no son trabajadores, sino propietarios, propietarios de su función, de modo que no dependen de la lógica del mercado laboral. Esta es la condición para que ciertas funciones demasiado vitales desde el punto de vista civil queden a salvo de cualquier chantaje o presión privada. Y por lo mismo, a salvo de cualquier chantaje o presión gubernamental. Los funcionarios no son trabajadores que pueden ser despedidos o perjudicados a conveniencia según la legislatura que haya tocado en suerte. Los funcionarios no son asalariados gubernamentales, sino propietarios protegidos por la Constitución frente a cualquier presión del gobierno. Es por este motivo por el que nunca hay que descuidar el sistema de oposiciones, por aparatoso que resulte, sino siempre luchar por perfeccionarlo, hacerlo más sensato (nadie duda de que el actual sistema de acceso al poder judicial es injusto, discriminatorio y disparatado), y sobre todo, blindar su carácter público (al contrario de lo que se hace, por ejemplo, en las oposiciones de enseñanza de Madrid, donde ya ni siquiera se han leído públicamente los exámenes).
En el mundo de la enseñanza, por ejemplo, la condición de funcionario permite blindar eso que se llama “libertad de cátedra”. Del mismo modo que, en el mundo de la justicia,  se blinda  nada menos que la independencia del poder judicial. Blindarla frente a cualquier presión laboral (o comulgas con la ideología de quien te contrata o eres despedido, como ocurre con los periodistas y en general en cualquier trabajo para la empresa privada) y, también, protegerla frente a cualquier presión gubernamental. Sin la base del funcionariado, los gobiernos podrían imponer su propia ideología durante todo el tiempo que durara la legislatura. Y por supuesto que lo intentan y, con distintas argucias, a veces lo consiguen. Pero siempre con un muro de contención importante: todo un ejército de funcionarios que son, en principio, inmunes a la presión gubernamental. Para decirlo de una vez: el funcionariado está ahí para impedir, precisamente, que la escuela o los tribunales se conviertan en un brazo gubernamental.
Lo mismo ocurre respecto a las presiones, chantajes o sobornos privados. Los jueces tienen que ser propietarios de su función  porque de lo contrario podrían ser amenazados con el despido por dictar sentencias no rentables política o económicamente. Por supuesto, no es que la condición de funcionario  garantice que se sea inmune a la corrupción o la prevaricación interesada, pero es una de las pocas cosas que se han inventado para ayudar a ello, en ese sistema de pesos y contrapesos que es el Estado moderno. Lo mismo ocurre en el mundo de la enseñanza. O en el de la medicina. Una cosa es que un médico se deje corromper por  los laboratorios farmacéuticos y otra muy distinta es que los médicos sean contratados o despedidos según las conveniencias mercantiles de esos grandes emporios.  Una cosa es que algunos corruptos hagan negocio de la medicina y otra que la medicina misma se convierta en un negocio. Lo mismo pasa con la justicia, la enseñanza, los bomberos o los administrativos.  El funcionario es el guardián del espacio público y, por lo tanto, de la libertad de la república. Si este mundo, atravesado de salvajes intereses privados que discurren a veces en paraísos fiscales y legales inalcanzables para la ciudadanía, tiene alguna posibilidad para conservar algunas dosis de independencia humana libre y desinteresada (o interesada en cosas tales como la Verdad o la Justicia), ello es gracias a una arquitectura institucional vertebrada por el funcionariado. Antonio Banderas -en representación de un sentir muy popularizado- se rasga las vestiduras ante un país lleno de aspirantes a funcionarios. A otros nos pasa al revés, lo que nos vemos venir es un país sin funcionarios, y por lo tanto, sin libertad de cátedra, sin independencia del poder judicial, sin separación de poderes, sin bomberos desinteresados, sin médicos que no sea mercaderes del negocio de la salud. Es la selva que tenemos por delante, habitada por emprendedores entrenados por terapias de autoayuda y gimnasios para la supervivencia, sin derechos, ni sindicatos ni tribunales ni escuelas, donde las empresas tienden cada vez mas a formar a sus propios trabajadores (a condición de que trabajen gratis para ellas durante largos períodos de tiempo), la judicatura tiende a sustituirse por la mediación de conflictos gestionada por empresas privadas e incluso la policía tiende a sustituirse por guardias de seguridad a las órdenes del mejor postor. Según retrocede el funcionariado, se extingue la ciudadanía y se sustituye por el cliente, el consumidor y el emprendedor.
En el campo de la enseñanza este desastre ha penetrado ya muy profundamente; en la Universidad, por la mercantilización  impuesta por el proceso de Bolonia, y en la enseñanza secundaria, ante todo y más que nada, a raíz de la falta de plazas que sustituyó a los propiamente funcionarios por un ejército de interinos que alquilaban su plaza sin derechos ni estabilidad de ningún tipo, sometidos, además, a la maldición de Sísifo que les hace vivir en un examen permanente. Ahora bien, la estrategia difamatoria es implacable: una vez que se ha deteriorado el armazón funcionarial de la enseñanza hasta dejarla en quiebra, es fácil demostrar lo ineficiente que es el funcionariado. Se trata de la consigna neoliberal con la que se están desmantelando todas las instituciones republicanas del estado de derecho.
(*) Carlos Fernández Liria. Profesor de Filosofía de la UCM. Su última obra publicad es Escuela o Barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda’ (Akal, 2017).

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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo:
El saber procede del poder o El saber como instrumento del poder

 

La prensa alemana denuncia la “manipulación” del cerdo ibérico y destapa el fraude masivo en el 90% del ‘pata negra’


De manera análoga relaciona las diferencias que visualmente se pueden apreciar entre los productos provenientes de animales cruzados o de cochinos de la máxima pureza. “Un ibérico puro de bellota, por lo general, tiene poca grasa blanca visible y mucha carne magra de color granate y de gran calidad, mientras que una pieza de jamón cruzado con duroc se caracteriza por tener unas llamativas vetas de grasa blanca que serpentean hacia adelante y hacia atrás por toda su superficie carnica”.

 04/06/2017 http://www.agroinformacion.com/la-prensa-alemana-denuncia-la-manipulacion-del-cerdo-iberico-y-destapa-el-fraude-masivo-en-el-90-del-pata-negra/

La polémica creada por las dudas sobre el buen funcionamiento del sector del porcino de raza ibérica ha traspasado ya nuestras fronteras y ha llegado hasta Europa, donde no sólo se pone en duda los métodos aplicados para determinar la pureza genética sino que se habla directamente de la “manipulación” del cerdo ibérico y destapa el fraude masivo con el ‘pata negra’, según un artículo de Thomas Urban, corresponsal en España del prestigioso diario alemán Süeddeutsche Zeitung, (SZ), que en durísimo artículo, que ha despertado el interés de otros importantes medios del país germano, pone al descubierto las posibles irregularidades legislativas y las “malas praxis productivas” que imperan en el entorno industrial del cerdo ibérico y sus derivados cárnicos, llegando incluso a poner en duda que “más del 90% de las piezas vendidas no corresponden al que se supone debería ser el mejor jamón del mundo”.
En un extenso reportaje, titulado “La obscenidad en el ibérico”, el periodista Alemán revela abiertamente “que la gran mayoría del jamón de lujo que se vende en todo el mundo bajo el famoso nombre comercial de ‘ibérico’, se obtiene de animales que han nacido de hembras ibéricas cruzadas con enormes sementales de la raza duroc”. Y asegura que el R.D. 4/2014, que regula la fabricación del jamón ibérico, permite ocultar estos masivos cruzamientos a los consumidores en todas las etiquetas que llevan las piezas dispuestas para su venta.
Menores costes de alimentación y producción, lo que se traduce en mayores beneficios
En el mismo sentido, Thomas Urban enumera en su largo artículo algunas de las causas que mueven a los industriales a practicar tan selectivo tipo de cruzamientos en detrimento de la utilización de parejas de ibéricos de contrastado pedigrí, “el animal resultante conserva la codiciada y famosa ‘pata negra’ tan importante hasta el punto de ser el principal distintivo de su reconocimiento a nivel internacional”. Además relata que mediante estos mestizajes “se logra un mayor número de animales por parto, los cochinos alcanzan su peso idóneo para el sacrificio en menos tiempo, las piezas de los ejemplares cruzados pierden entre un 15% y un 20% menos de masa cárnica durante su proceso de curación y además necesitan menos meses para su óptima maduración”.

                                    

Todo esto se traduce, según el diario alemán, en que los animales que se obtienen de estos cruces tienen costes de alimentación y producción significativamente más bajos, a diferencia de un cerdo ibérico puro que tarda bastante más en su desarrollo y sus elaborados necesitan permanecer mucho más tiempo en las bodegas de secado y maduración, según recoge el artículo en otro de sus capítulos.
En su exposición, el corresponsal en España del SZ, subraya que “sobre los cruces reproductivos entre el ibérico y el duroc, la inmensa mayoría de los consumidores no saben nada, tampoco que casi el 80% del jamón que se vende como ibérico (de cebo ibérico) proviene de este tipo de animales que son engordados en colosales granjas industriales con piensos ricos en grasas y antibióticos”.
La contaminación de la marca ibérico es censurada por “fraude legal al consumidor”
Explica y detalla en el artículo los matices organolepticos que diferencian los elaborados cárnicos procedente de cerdos ibéricos puros o cruzados, “el jamón que se obtiene de los ibéricos cruzados con duroc, no tiene el mismo sabor que el verdadero jamón de los cerdos de raza pura criados en los encinares de bellotas y que ofrecen piezas cárnicas de matices delicados, aromáticos, jugosos, con un regusto intenso y persistente en el paladar”.
Y utiliza el vino como ejemplo clarificador, “es como si en un vino excelente se diluyeran gotas de uno corriente y después se agregara azucar”.
“más del 90% de las piezas vendidas no corresponden al que se supone debería ser el mejor jamón del mundo”
El artículo recoge asimismo la irritación de una parte de los operadores sectoriales contrarios a estas desviadas prácticas, que parecen comportar injerencias complacidas, siempre en favor del todopoderoso lobby del cerdo cruzado de pienso intensivo.
“Los defensores de la producción tradicional acusan al Ministerio de Agricultura de Madrid de estar bajo la influencia de grandes corporaciones cárnicas que multiplican sus beneficios criando este tipo de cerdos cruzados a base de pienso y que después la reglamentación les permite comercializar oficialmente como cerdos de raza ibérica de manera engañosa”.

De igual modo, el corresponsal del diarío alemán, se hace eco de la opinión crítica que muestran los ganaderos que se posicionan en contra de estos desregulados cruces raciales, “los detractores mantienen que de esta manera se estaría burlando la normativa de Bruselas en lo concerniente a los estrictos procedimientos aplicables a todos los porcinos híbridos y además por medio de esta aprobación oficial se está perjudicando claramente la raza y la marca ‘ibérico’, por cuanto el nombre de una raza reconocida oficialmente solo puede ser asignado a los animales que portan los marcadores genéticos de esa raza pura”.
Asimismo, Thomas Urban, hace balance de la media de sacrificios practicados durante la última década, y plasma el malestar  de los valedores del auténtico cerdo de raza ibérica pura vistos los testimoniales porcentajes que aglutina esta categoría, “anualmente se están sacrificando entorno a 3 millones de cochinos y todos son registrados como ibéricos, pero menos del 10% son genéricamente puros, por lo que los defensores del auténtico jamón de raza ibérica se indignan al comprobar cómo más del 90% de las piezas vendidas no corresponden al que se supone debería ser el mejor jamón del mundo”.
Sustancias químicas para reproducir los ácidos grasos de las bellotas
Finalmente, tras hacer un pormenorizado recorrido por las distintas calidades comerciales que componen la gama de  productos del cerdo ibérico en base a la alimentación recibida y sus distintivas bridas de colores, Thomas Urban hace especial hincapié en la desproporcionada e insostenible cantidad de animales que durante infinidad de  montaneras se contabilizan y sacrifican como de calidad bellota, y al respecto precisa, “que los expertos consultados calculan que con la cantidad de bellotas acumuladas en las dehesas españolas solo se podría alimentar a la mitad de los animales documentados por las entidades de inspección”.

Acontecimiento que se viene repitiendo durante la última década y que docentes de la Universidad de Córdoba consultados por el corresponsal del semanario alemán atribuyen a la utilización de piensos de diseño. “Los especialistas de las empresas fabricantes han desarrollado sustancias que imitan los ácidos grasos característicos de las bellotas”. Continúa explicando, que estas mismas fuentes advierten “de que estos productos químicos se incorporan a los piensos baratos, con lo que así se genera un doble fraude ya que por un lado los animales no comen bellotas y por otro tampoco disponen de espacio para moverse libremente, y por lo tanto su carne no tiene la consistencia y la delicada textura que proporciona la bellota ingerida en los parajes adehesados”.
Estos mismos expertos vislumbran como única solución, –al fraude detectado–, la realización de rigurosos análisis moleculares a todas las piezas de jamón de bellota para garantizar de manera fiable la presencia de los auténticos ácidos grasos que brinda el cebo con este fruto estacional, remacha el artículista del Süeddeutsche Zeitung.
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OTRA COSA:  Cómo No dar una noticia. Paraperiodistas españoles ante la Constituyente venezolana.

sábado, 12 de agosto de 2017

El misterioso plato que no lleva aceite de palma y se hace solo

http://www.vidasostenible.org/informes/el-misterioso-plato-que-no-lleva-aceite-de-palma-y-se-hace-solo/

cocidocuadrado
22 febrero, 2017

El hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra todas las veces que haga falta. Hace dos días, alguien compró una bolsa de lo que parecía ser una mezcla de cacahuetes y anacardos. No se fijó en que debajo ponía, en letras diminutas “con miel y sal”. Un examen de los ingredientes mostró que el 30% del producto era una mixtura de aceite de palma y azúcar. Miel, un 3%. Sin comentarios.
Segundo intento. En este caso el paquete aseguraba contener anacardos “ligeramente tostados y salados”, nada más, imposible fallar. Vana esperanza: la lista de ingredientes incluía aceite de palma.
Desesperado, coge un cubito de caldo vegetal “con aceite de oliva extra virgen”. Sí lo contiene, junto con aceite de palma, mitad y mitad.
Semejante proliferación de este producto industrial, el aceite de palma refinado, ha llevado a dar explicaciones más o menos alambicadas, que a veces rozan las teorías de la conspiración. Pero la realidad seguramente es más prosaica: el aceite de palma refinado es muy barato. Es mucho más barato que el aceite de oliva, la mantequilla o incluso el aceite de girasol. De manera que muchos fabricantes de alimentos rellenan sus productos de aceite de palma, muchas veces mezclado con azúcar, y nos venden simulacros de comida.
¿Podemos huir de esta plaga? Pues claro, y es más fácil de lo que parece. No tenemos más que practicar la cocina sostenible. La cocina sostenible está basada en el placer y el sentido común. Su recetario básico parte de productos frescos y de temporada, aunque no rechaza chacinas ni conservas clásicas de calidad. Muy ligada a la llamada dieta mediterránea, hace uso abundante de frutas, cereales, verduras y legumbres, con el aceite de oliva como grasa principal. Las proteínas animales son un porcentaje pequeño de la dieta. Hace bastante uso del pescado azul, mientras que la carne se emplea poco. El ajo, la cebolla y los condimentos especiados son ingredientes fundamentales.
Hasta aquí la teoría. ¿Y qué hay de la práctica? ¿Tenemos tiempo de comprar comida de verdad en el mercado y de cocinarla después? ¿Qué pasa con el ajetreado ritmo de la vida moderna, que no nos deja un segundo libre? Pues la verdad es que tenemos tiempo de sobra para comprar y cocinar. En vez de plantear compras heroicas una vez al mes, basta con aprovechar nuestro ritmo diario para hacer la compra, en la tienda de la esquina o en el mercado del barrio. Todavía es más fácil cocinar: muchos platos de la cocina tradicional se hacen prácticamente solos. El ejemplo excelso es el cocido, que existe en toda clase de variantes en todo el mundo, desde el olla de carne y fideos china al cassoulet francés. En nuestro país hay muchas variedades, escudellas, potajes, ollas podridas, etc, etc. (Aunque indudablemente el mejor de todos es el cocidito madrileño, un plato de altura).
De ser el alimento universal de los españoles/as, que se comía casi todos los días, el cocido ha pasado a ser un plato mítico, que se come una o dos veces al año, en restaurantes o en ocasiones especiales. Esta retirada del cocido de las mesas cotidianas tiene su explicación. En primer lugar, sus tres ingredientes básicos son malsonantes en castellano o español: garbanzo, tocino y berza. Si no lo creen, consulten el diccionario de la Academia. En segundo lugar, es un plato que requiere un poco de previsión: unas 20 horas de remojo más dos o tres de elaboración (o algo más de media hora si usamos olla de presión). Si empleamos algunas de las excelentes variedades de garbanzos ya cocidos y envasados, no hace falta ninguna planificación.
Ahora vamos a ver sus ventajas y modernidades, que son muchas. Para empezar, es el único plato que se guisa a sí mismo. Se ponen todos los ingredientes en la olla, se aparta uno para consultar sus cuentas de Facebook y Twitter y cuando regresa ya está hecho. Es el plato más flexible del mundo: su versión básica, la olla cordobesa, lleva solamente los tres ingredientes citados arriba. Mientras que otras variantes de restaurantes de lujo o casas de postín tienen una lista de ingredientes que ocupa varios tomos. Puedes cambiar la berza por repollo o judías verdes o lo que tengas a mano. Puedes no echarle tocino si no quieres, como en la adafina marroquí. Incluso lo hay sin garbanzos, como el cozido à portuguesa. Es muy barato, como lo son sus componentes. Es lo siguiente de sano, con esa hábil combinación de carnes, legumbres y verduras. Se han comprobado sus efectos ansiolíticos, mejores que los de cualquier medicamento. Resumiendo: es el plato estrella de la cocina sostenible. Ya no tienes excusa. Huye del aceite de palma y de la mala comida que no alimenta guisando de vez en cuando un buen puchero, que sirve tanto para el invierno como para el verano. Otro día hablamos de gazpachos, salmorejos y ajoblancos.
Otro clásico de la cocina sostenible: la ensaladilla rusa
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OTRA COSA: Vídeo: Navegando por el Pirineo, de Guillermo Campo Buil