sábado, 13 de octubre de 2012

España: gobiernos patéticos, todavía apoyados por millones de ciegos


http://www.alertadigital.com/2012/10/10/espana-gobiernos-pateticos-todavia-apoyados-por-millones-de-ciegos/

 
El mayor “mérito” de los últimos dos gobiernos, el de Zapatero y el de Rajoy, es haber fabricado a millones de ciegos capaces de apoyarles sin ver que España caminaba hacia la ruina. Pierden derechos, son esquilmados con los impuestos y tienen que soportar una catarata de errores, sandeces, injusticias, arbitrariedades y abusos de los que controlan el país y sus finanzas, pero no sólo no se rebelan sino que, además, acuden sumisos a las urnas para apoyar a sus verdugos. La incultura política, el sometimiento esclavo y el fanatismo están ganando la batalla al sentido común, a la libertad y al bien común.

Los “ciegos” de Zapatero, víctimas del odio a la derecha y con su capacidad de raciocinio dañada por la propaganda gubernamental, fueron borregos incapaces de ver la realidad de una España que, mal gobernada por la izquierda y la derecha, se hunde.
Los ciegos de Rajoy son incapaces de asimilar la inmensa traición a los ciudadanos y a la democracia que supone haber incumplido casi todas sus promesas electorales y la cobardía de un gobierno de derechas que imita al de izquierda en tropelías y abusos, después de haber prometido a sus votantes que limpiarían España de corruptos y aligerarían la carga pesada e incosteable de un Estado monstruoso, patético y lleno de enchufados innecesarios.

Esa masa de sometidos al poder gubernamental, sea del color que sea y haga lo que haga, alimenta la tiranía e impide con su actitud grotesca y obstruccionista el cambio que demanda la sociedad española para resurgir, recuperar su empuje, la inteligencia colectiva y el bien común.
¿Como no ven que el país se endeuda y se empobrece a un ritmo frenético, que los parados reales no cesan de crecer y que las empresas siguen cerrando, sin que el hundimiento del tejido productivo importe a los gobernantes?
¿Se puede ser tan ciego que no se vean las colas en los comedores de caridad, ni los que duermen por la noche en los soportales y rincones urbanos, entre cartones? ¿No se dan cuenta que la arrogancia pierde a la casta política y pone cimientos a una revuelta de desgraciados y desamparados que puede hacer estallar la violencia en España?

Muchos ciudadanos empiezan a comprender verdades de gran dureza, como que el enemigo mas cercano y dañino no es el terrorismo o el separatismo, sino el mal gobierno, el que les acribilla con impuestos injustos, el que arrebata derechos y conduce a la nación hacia el desastre, sin igualdad, sin justicia, sin decencia, con privilegios inmerecidos para unos, con leyes y reglas indecentes.
La clave del problema quizás no esté sólo en la ceguera sino en el envilecimiento y la dependencia del pueblo. Es posible que los que parecen ciegos estén viendo el desastre que les envuelve, pero que, acostumbrados a vivir sin esfuerzo, subvencionados por el presupuesto, sin trabajar demasiado y inmersos en un liderazgo político corrupto, inmoral y arbitrario, prefieran guardar un silencio cobarde con la absurda esperanza de que el tiempo transcurra y lo solucione todo.
Hemos olvidado el principio de que la democracia no es un regalo, sino una conquista que hay que defender cada día. Olvidar ese principio nos convierte en esclavos y en víctimas de los depredadores de siempre, cuyos únicos intereses son dominar y saquear.

Mientras cada día más países emergen de la crisis y reemprenden su ruta hacia la prosperidad, España se debate en la torpeza y la miseria, sin atreverse a emprender las grandes reformas que el país necesita, que no son las decretadas por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, sino aquellas que se ocultan y se silencian porque son la clave del poder político: la reforma del Estado, que debe reducir su tamaño y expulsar de su seno a enchufados, parásitos y militantes de partidos colocados sin que sean necesarios; la supresión drástica de la corrupción, que envenena y postra a España; la eliminación de los privilegios inmerecidos y lacerantes de la clase política, sobre todo el de la impunidad, y la instauración de una verdadera democracia, que sustituya la actual partitocracia indecente que nos guía y subyuga.

6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Aplausos.
Dime dónde hay que firmar.


(y, por favor, suprimid los numeros y palabras: yo no soy un robot y no me gusta que lo dudes)

Sue dijo...

Paradela, creo que eso es cosa de Reyes que es la administradora.

Reyes dijo...

Ya está quitao,nenas.
Besitos.

Esilleviana dijo...

Muy bien escrito. Estamos hartos de injusticias sociales, de falsos mítines electorales y de solo perseguir el voto en las elecciones más próximas.

Un saludo

Montserrat Sala dijo...

Vaya artículo mas bueno. El/la que lo haya escrito, con números o sin, con administradores o sin ellos, tiene una visión, acertadísima y concluyente
de todo el panorama que estamos viviendo y sufriendo en carne propia.

Saludos muy cordiales.

Caminante dijo...

El texto, la forma en que está escrito, este tipo de literatura y algunas frase me olían a chamusquina... Busqué en mi blog y encontré este que dediqué a medios facciosos (cambia libertad por alerta):
http://paqquita.blogspot.com.es/2010/11/hazteoirorg-y-libertad-digital.html

Fíjate en la frase "Los ciegos de Rajoy son incapaces de asimilar la inmensa traición a los ciudadanos y a la democracia que supone haber incumplido casi todas sus promesas electorales y la cobardía de un gobierno de derechas que imita al de izquierda en tropelías y abusos, después de haber prometido a sus votantes que limpiarían España de corruptos y aligerarían la carga pesada e incosteable de un Estado monstruoso, patético y lleno de enchufados innecesarios"

Extraigo:
cobardía de un gobierno de derechas que imita al de izquierda en tropelías y abusos ¿? la derecha imita a la izda. en abusos y tropelías ¿? huele mal, extrema derecha, mucho me temo.

PAQUITA