sábado, 18 de mayo de 2013

La estrategia del avestruz, de David Torres


Publicado en 19 marzo 2013 
http://blogs.publico.es/davidtorres/2013/03/19/la-estrategia-del-avestruz/
Como buen gallego, aunque no exactamente de El Ferrol, Mariano sabe muy bien que hay dos tipos principales de problemas: los que se solucionan solos y los que no se solucionan de ninguna manera. Con los primeros no hay que hacer nada para arreglarlos y con los segundos es mejor ni intentarlo. La nada es la principal ocupación de Mariano desde que ganó las oposiciones aunque, viendo su patrimonio, nadie lo diría. Mariano es como el cosmos: una nada con barba, un gran espacio vacío donde, muy de vez en cuando, cruza un cometa, una estrella fugaz, un perdigón huérfano, una idea peregrina. Ya dijo hace poco, en una de sus frases memorables (los romanos tenían a Cicerón y nosotros tenemos a Mariano), que a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y que eso también es una decisión. De hecho, es la única decisión que Mariano lleva tomando desde que decidió ponerse a estudiar, porque las demás las toma Merkel por él y por todos sus compañeros.
Para solucionar el caso Bárcenas, Mariano ha decidido también no hacer nada, mirar la lluvia, a ver si escampa. Pero como este marzo ha resultado más bien húmedo y gallego y no paran de lloverle encima sobres y cuentas suizas, Mariano ha preferido cambiar la chaqueta Cospedal por la gabardina Santamaría. La primera ya estaba empapada y algo deslucida, mientras que la segunda aún puede aguantar un par de chaparrones. Cambiar a Cospedal por Santamaría podría parecer una decisión pero, si se fijan con atención, verán realmente que no, que no es ninguna.
Lo que el PP quiere hacer con Bárcenas es matarlo de indiferencia. No mencionarlo, no hacerle caso, ni siquiera pensar en él, a ver si hay suerte y se va por el desagüe él solito. Mariano todavía no sabe si Bárcenas es uno de esos problemas que se solucionan porque sí o un problema sin solución, pero, para el caso, da lo mismo. A ponerse la gabardina, a abrir el paraguas y a esperar.
De momento la estrategia del avestruz no acaba de prosperar porque Cospedal no escondió la cabeza lo suficiente y citó al ex tesorero en una hilarante conferencia de prensa donde estableció el concepto de simulación como base de una legislación laboral metafísica. Muchos nos reímos, sí, pero fue por pura ignorancia como ocurre siempre que alguien alumbra una verdad escalofriante. Simulación es la palabra clave: Mariano simula que gobierna, Cospedal simula que se explica, Bárcenas simula que se enfada, los ministros simulan que administran y así sucesivamente, hasta llegar a nosotros, el pueblo llano, que simulamos ser ciudadanos responsables y no hacemos más que el avestruz.

6 comentarios:

alp dijo...

Uno se cree que lo ha visto todo...pero cada día me sorprendo mas....un saludo desde Murcia...

Caminante dijo...

Saludos Alp

ramon martin dijo...

Excelente humor el vuestro.
Megusta.
No opino opino acerca del fondo de los mismos
---------------
Solo busco soluciones respecto a las molestias que los perroflautas ocasionan a los ciudadanos decentes de este país.
--------------
No quiero soluciones geniales, ni profundas, sino "truquillos" para que los ciudadanos decentes no tengan que marcharnos de este pais a cualquier otro donde haya un mínimo de educaciópn y modales.
saludos.
saludos, tios

ramon martin dijo...

Excelente humor el vuestro.
Megusta.
No opino opino acerca del fondo de los mismos
---------------
Solo busco soluciones respecto a las molestias que los perroflautas ocasionan a los ciudadanos decentes de este país.
--------------
No quiero soluciones geniales, ni profundas, sino "truquillos" para que los ciudadanos decentes no tengan que marcharnos de este pais a cualquier otro donde haya un mínimo de educaciópn y modales.
-----------

saludos, tios

ramon martin dijo...

Perdon por repetrir mi comentario, pero es la primera vez que entro.

Espero que no sea la última.

ramon martin dijo...

Perdon por repetrir mi comentario, pero es la primera vez que entro.

Espero que no sea la última.