martes, 5 de julio de 2022

'Hoy ser realista no puede implicar moderación, sino radicalidad", de Marga Ferré

 6/6/22

LA RADICALIDAD ES REALISTA
LA MODERACIÓN, SUICIDA
Ha dicho Marga Ferré, copresidenta de Transform Europa, que 'hoy ser realista no puede implicar moderación, sino radicalidad".


Y es ésta una lúcida verdad. Porque es la moderación la que lleva a que las sociedades no actúen contra el cambio climático, la que naturaliza la desigualdad y la plutocracia (el gobierno de los más ricos), la que privatiza el conocimiento y los datos, la que degrada el trabajo y la que amenaza con una guerra nuclear.
Es la radicalidad la que defiende la idea de democratizar la economía, derechos y servicios, el subir los salarios, la igualdad de género, producir y consumir de manera racional, compartir conocimiento, cuidar el planeta, vivir en paz..
Y esto es mucho más "realista" que la resignación que la moderación impone.
La moderación, los moderados, llevan el estigma de los toros mansos: de apariencia buenista se comportan silentes, pero son implacables contra los cambios necesarios para salvar al Planeta y sus habitantes. Son nocivos.
RADICALIDAD O BARBARIE.

Alcanzar la neutralidad climática es una cuestión de supervivencia

LAVANGUARDIA.COM
ENRIC FREIRE    7/6/22

La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente –hoy, 5 de junio– nos invita a reflexionar sobre la emergencia climática y valorar cómo nos está yendo. Con este propósito, Diálogos en La Vanguardia ha reunido a cinco profesionales del mundo de la empresa muy implicados en este reto para compartir opiniones y reflexionar en voz alta sobre los avances, las oportunidades y las trabas que rodean al que es, probablemente, el principal desafío que afronta la humanidad.

La Unión Europea se ha fijado el reto de conseguir la neutralidad climática en el 2050. Esto significa que para esa fecha los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero y los que se retiren por diversos procedimientos deben estar equilibrados. Algo que actualmente está lejos de ser una realidad. La buena noticia es que la gran mayoría de las empresas han asumido este objetivo y lo han convertido en un compromiso. Incluso en sectores industriales altamente contaminantes, el propósito de reducir la huella de carbono forma parte de la cultura corporativa.

“Las empresas que no sitúen la sostenibilidad económica, medioambiental y social en el centro de su negocio tienen muy poco recorrido por delante”, explica Marta Angerri, directora de Financiación Europea y Asuntos Públicos, Sostenibilidad y RSC de Grup Ametller Origen. En la misma línea, Xavier Ribera, director de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Basf España, asegura que “es una cuestión de supervivencia”.

Lo que está en juego es la vida en la Tierra tal y como la conocemos y el tiempo para encontrar soluciones se acaba. Xavier Bernat, director de Acción Climática de Aigües de Barcelona, reivindica “el papel tractor de las empresas en el proceso de transformación colectiva que nos permite avanzar hacia la neutralidad climática”. En opinión de Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y Clima, “suerte de las empresas que están haciendo las cosas bien en materia medioambiental, con un alto grado de concienciación”. Para esta experta, los empresarios piensan en lo que pasará dentro de 25 o 30 años, mientras que los políticos “toman decisiones cortoplacistas, como mucho a ocho años vista”. Y a pesar de la situación de absoluta emergencia que vivimos, hacen falta políticas que se sostengan en el tiempo para conseguir resultados.

El consultor ambiental Ivan Capdevila, director general del Estudi Ramon Folch, destaca que, a escala mundial, “la UE y las empresas europeas lideran la lucha contra la emergencia climática”. Eso hace que muchos países acaben por adoptar parte de la legislación europea.

Para los expertos, no podemos esperar que los jóvenes lideren la sociedad y tomen medidas

Un factor decisivo es tomar conciencia de que “éste es un reto en el que todos podemos aportar, pero que es imposible que superemos en solitario”, afirma Xavier Bernat. El directivo de (...)

lunes, 4 de julio de 2022

La era ómicron: ¿el final de la pandemia?

 ES.ARA.CAT

El mundo deja atrás la emergencia sanitaria pero los expertos continúan muy pendientes de la aparición de nuevas variantes


Para muchos el coronavirus es solo un vago recuerdo de una pesadilla que se ha alargado dos años. La normalidad se ha impuesto: las mascarillas son anecdóticas, han vuelto los besos y los abrazos para saludarse y se acumula la oferta de festivales de música multitudinarios. En la mayoría de casos, las infecciones ni siquiera se registran. El covid, que había acaparado toda la atención desde que estalló en marzo del 2020, ha dejado de ser una prioridad. Y a pesar de que no ha desaparecido y continúa circulando a niveles bastante altos, la gente hace una vida casi prepandémica y los hospitales no se están resintiendo. Algunos expertos denominan la era ómicron a este punto de inflexión. Así pues, ante estos cambios de comportamiento social y epidemiológico, ¿se puede decir que se ha acabado la pandemia? ¿Qué piensan los expertos de su futuro más inmediato?

Según el epidemiólogo del Hospital Clínic, Antoni Trilla, vivimos un momento de compás de espera o transición. "No hay una tendencia clara al alza de los contagios, pero tampoco van a la baja. Y esto tiene una doble interpretación", explica. La buena, que a pesar de haber recuperado la absoluta normalidad y dejar el virus circular libremente, no se producen escenas dramáticas como las vividas hace unos meses en los centros sanitarios y las residencias. La menos buena, que se esperaba que se redujera mucho más su propagación. Cuanto menos se transmita el virus, menos riesgo hay de que aparezcan nuevas variantes que puedan complicarnos la vida, dicen los expertos consultados por el ARA. De momento, la opinión mayoritaria es que todavía es demasiado pronto para afirmar que la pandemia está totalmente apaciguada. "No sabemos si se ha acabado, pero se puede decir que hemos llegado al final de la primera etapa de la pandemia: hemos dejado atrás la emergencia sanitaria y hemos entrado en una fase de convivencia con el virus", afirma Trilla (...)

Se derrumba viaducto en Lugo q construyó Fraga hace SOLO 25 años

 

Maximino Alvarez Fernández


Se derrumba viaducto en Lugo q construyó Fraga hace SOLO 25 años y era uno d los más caros. En fin otro día en la oficina pa PP 

Manuel Fraga Iribarne (1922-2012)


16/06/2022   La caída del vano en la infraestructura no está pegado al que ya se cayó hace nueve días. Más información del suceso en Galicia, en NIUS.

+     22/6/22  Gonzalez Bolivar
Brillante el plan de los gallegos de mandar a Feijóo a Madrid y después volar los puentes.



India saca partido de las sanciones a Rusia: compra petróleo barato y lo revende refinado y más caro y+

 Ernesto Ferc   5/6/22

EUROPA, A LA CABEZA EN NIVEL DE ESTUPIDEZ Y DE LAMECULOS YANKEE, AHÍ TENÉIS EL RESULTADO


Investigación muestra cómo India vende a Occidente el petróleo ruso sancionado
La Unión Europea acordó sancionar gran parte del petróleo de Rusia tras la invasión en Ucrania, pero nuevas investigaciones revelan que la India revende a Europa crudo ruso adquirido a muy bajo precio. ¿Es el embargo al crudo de Rusia un tiro por la culata para Occidente?https://www.facebook.com/dw.espanol/videos/372681814928587

  30/6/22     Maruxa Buga


domingo, 3 de julio de 2022

Sacar a bailar a Juan Rulfo

 9/6/22

Boletín corsario. 8 de junio de 2022. Sacar a bailar a Juan Rulfo.
Hoy tenemos aquí a Mariana Travacio, a las ocho. Suponemos que ya te sabes la programación, con toda la brasa que damos por redes, pero la brasa se apaga si no la soplas, así que sí, hoy Mariana, autora de Como si existiese el perdón y la más reciente Quebrada, dos novelazas piraña.


Quebrada lleva en la portada una fotografía de Juan Rulfo, de esas que hacía Rulfo por los caminos mexicanos. Si de Cartier-Bresson siempre se dijo que era el fotógrafo del instante decisivo podríamos decir que Rulfo es el fotógrafo de la era decisiva. Piedras, volcanes, cactus, iglesias, paredes, arquitecturas humanas que van a ser tragadas por la dureza del territorio y la inmensidad del tiempo. Un fotógrafo sin prisa.
A menudo, personas de espaldas, trabajando, diminutas, marcando la escala gigante de un horizonte que el encuadre apenas puede contener.
Así es la cubierta de Quebrada, una pareja recorriendo un camino hacia ninguna parte, como los protagonistas de la novela. Porque, ¿adónde se dirige Lina y cómo la sigue Relicario? ¿Buscan su destino, su hilo familiar o buscan alejarse y acercarse a la vez a la muerte?
Nos hemos vuelto a leer Pedro Páramo esta mañana, buscando a la inversa esos trazos de Rulfo que intuimos en la obra de Travacio.
Está el territorio despiadado y yermo, el lugar agrio donde lo que crece parece viciado, donde el flujo vital dejó de correr hace tiempo y sólo lo muerto –lo sagrado– retiene a los hombres al lugar.
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”: Juan Preciado llega buscando y lo que encuentra es un lugar fantasmagórico, lleno de ecos, puede que maldito. Comala es ya un entramado de historias, de muertos que parecen querer vivir y de vivos que parecen muertos en vida. Juan nos lleva hasta allí y se diluye, desaparece: como en las fotos de Rulfo, queda el remanente, la vida convertida en geología.
Hay mucho de eso en Quebrada. La hacienda como unidad básica de ordenación del territorio y las relaciones sociales, el dramatismo de las acciones que ocurren en un minuto y marcan vidas, las mujeres recluidas en sus jaulas de oro o de adobe, el poder inmenso de las historias, los rumores y los muertos.
Travacio retoma la literatura gaucha, a Rulfo, y los pone a danzar en nuestro tiempo, y eso son palabras mayores. Somos fans.
Recibe un saludo de tus libreros.

"Con 12 años nos amenazó con un cuchillo porque no la dejamos salir por la noche"

ES.ARA.CAT  21/5/22

Los familiares de los chicos con problemas mentales graves reclaman más recursos públicos
Por Jordi Mumbrú

 "Si no lo vives, es difícil de entender", avisa Roger (nombre ficticio) para explicar la pesadilla que sufren en su casa. Él y su mujer las han visto para todos los gustos. Y también han tenido que sentir. "Lo que necesita esta niña es amor", dice que le aconsejó un mosso d'esquadra cuando fueron a comisaría para intentar denunciar a su hija. En otra ocasión, un agente le reprochó que quisiera denunciar a una niña de solo 12 años cuando él medía casi dos metros. Pero lo que había tenido la niña aquella vez no era ninguna pataleta. "Nos amenazó con un cuchillo porque no la dejamos salir la noche de Halloween", recuerda Roger.


Natàlia (que también es un nombre ficticio) fue adoptada con cuatro años de edad. "Al principio fue como una luna de miel", recuerda el padre. Poco a poco, lo que parecía que era un carácter fuerte de la niña fue subiendo de intensidad. "Con 9 años nos faltaba al respeto y no cumplía las normas. Nos pusimos en manos de psicólogos e hicimos terapias", dice. Pero avanzaba muy poco. A medida que se hacía mayor, los problemas que generaba Natàlia también crecían y cuando entró en el instituto se dispararon. En poco tiempo esta familia ya era conocida por la Policía Local y recibía de vez en cuando la visita de los Mossos. "Llegaba a casa drogada, se iba y no sabíamos cuando volvería", dice. Recorrieron a los recursos públicos, en un Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) donde le recetaron una medicación. No funcionó. El servicio público "está saturado", denuncia la familia, que llegaron a la conclusión de que tenían que buscar ayuda en el sector privado. Esto implica 4.500 euros al mes. El nuevo recurso tampoco mejoró el carácter de Natàlia. "Nos insultaba en las visitas y se escapaba constantemente hasta que la expulsaron", recuerda. Los padres, totalmente desesperados, habían activado previamente una pretutela con la dirección general de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) de forma que después de la expulsión quedó en manos de la Generalitat. "En el enero de este año se fugó y desde entonces no sabemos nada. En julio cumplirá 18 años y la DGAIA ya nos ha dicho que ellos ya no la buscan", dice.

El trastorno de Natàlia no está claro. En uno de los centros les dijeron que sufría un trastorno límite de la personalidad, pero en otro les aseguraron que no tenía ningún problema psiquiátrico. "No puede ser constante, no puede aceptar las normas", dice el padre, que lamenta que "no haya nada ni en el sistema público ni privado" que los haya podido ayudar.

En Catalunya hay 52 CSMIJ y sus equipos se están reforzando este año ante la evidencia de que cada vez hay más demanda. Hay también centros de día y otro servicio que visita a domicilio para hacer un "abordaje intensivo", según explica Aina Plaza, directora general de Planificación en Salud. El objetivo de estos recursos es siempre intentar "empoderar" al paciente y su familia. Finalmente, hay desde el año pasado diez equipos guía formados por un psiquiatra, un psicólogo clínico, un trabajador social y un educador social. Buena parte de estos recursos son relativamente nuevos y, de momento, insuficientes, según denuncia la presidenta de la Asociación de Familiares Afectados por Trastorno de Conducta (Afatrac), Charo Díez. Esta entidad pone el foco en los problemas que sufre el entorno más inmediato de los chicos que tienen estos trastornos. Muchos trastornos de conducta a estas edades se pueden solucionar con cierta facilidad, pero algunos, como el caso de Natàlia, son severos y pueden tener consecuencias graves (...)