lunes, 31 de marzo de 2025

"La industria farmacéutica exagera el sufrimiento y hace sentir enfermas a personas sanas" "El mercado nos dice: 'el problema está en tu cabeza'. ¡No, perdona, el problema es social!", por Joan-Ramon Laporte

 

  • El Periódico Extremadura
  • Joan Ramon Laporte    Catedrático de farmacología

    "El mercado nos dice: 'el problema está en tu cabeza'. ¡No, perdona, el problema es social!"

    "Los fármacos tiene muchos efectos y el único que nos explican es el que interesa para vender"  

  • Joan Ramon Laporte tiene 76 años y una larga trayectoria profesional a sus espaldas como catedrático de Farmacología, exjefe de servicio del Hospital Vall d’Hebron, y exdirector del Institut Català de Farmacologia. Tras haber publicado Crónica de una sociedad intoxicada, recibe a SanaMente con una extraordinaria y vehemente capacidad para describir verdades incómodas.

    — ¿Por qué estamos a la cabeza en consumo de psicofármacos?

    — Si miramos las benzodiacepinas, sí, si miramos medicamentos para la depresión –que no son específicamente antidepresivos, por cierto– no somos de los primeros, consume más Islandia, Suecia... y después Portugal, que consume más que España. Comparado con Italia, consume menos de la mitad. Alemania consume una décima parte de lo que consume España.

    — En una entrevista, la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría alegó que no tienen tiempo y por eso prescriben fármacos.

    — (Ríe) Pues que reivindiquen este tiempo, ¿no? Es curioso hasta qué punto el mercado tiene poder sobre la práctica de la medicina para que un médico o una médico te digan «uso fármacos porque no tengo tiempo para otras cosas».

    — ¿Tanto poder tiene la industria?

    — La industria farmacéutica tiene un poder enorme, porque influye sobre todos los eslabones de la cadena. Influye y aprieta y hace lobby sobre los legisladores para tener legislaciones favorables, sobre las agencias reguladoras para establecer las normas y criterios por los que se aprueba un nuevo medicamento, influye sobre los gestores del sistema sanitario, con métodos que no conocemos, que no deben ser muy limpios, para modificar las prioridades del sistema sanitario. En Catalunya tenemos ejemplos...

    — ¿Cuáles?

    — Cada cinco años se aprueba el plan de Salud de la Generalitat. Desde los años 90 hasta el 2010 el colesterol fue la prioridad, en el país donde muere menos gente por infarto de miocardio. Es una absoluta tontería. En psiquiatría, durante muchos años una guía sobre el trastorno bipolar recomendaba como primera elección un fármaco especialmente peligroso para mujeres embarazadas y que ha causado miles de retrasos mentales y enfermedades congénitas. El autor de la guía cobraba de los laboratorios de los medicamentos que recomendaba.

    — ¿La industria crea síntomas?

    — Una de las prácticas de la industria es exagerar el sufrimiento y hacernos sentir a las personas sanas como si estuviéramos enfermas. Por ejemplo, diciendo que alguien tiene un colesterol alto como si esto fuera una enfermedad o tratar a una mujer que tiene la menopausia como si tuviera una enfermedad.

    — ¿En salud mental también se hace?

    — En salud mental se exagera, efectivamente.

    — ¿Cómo?

    — Los criterios para definir qué es una depresión han ido ampliándose a cada edición del DSM, el manual diagnóstico que va por la quinta edición. Hace unos 10 años la cuarta edición consideraba que si una persona está triste, llora, más de tres meses después de la muerte de un ser querido, esto es un duelo patológico y puede ser tratado con antidepresivos. Ahora la nueva edición dice que si el duelo dura más de 15 días se puede tratar con fármacos. Es un sinsentido. Lo que sería una enfermedad es no estar triste por la muerte de un ser querido más de 15 días.

    — ¿Estamos patologizando el sufrimiento?

    — Exactamente. En salud mental convierten el malestar en una enfermedad, y el malestar es algo propio de la vida, que todos tenemos que pasar. Si dos adolescentes rompen y dejan de ser pareja, pueden tener un disgusto enorme, pero esto no es una enfermedad.

    — La industria afirma que la farmacología ha aliviado mucho sufrimiento y ha evitado muchos suicidios

    — Es lo que nos dice el mercado. Aquí las mujeres consumen dos y tres veces más psicofármacos, los mayores de 65 años consumen ocho veces más que los menores de esta edad, la gente más pobre consume ocho veces más que la más rica, la gente en paro consume cuatro veces más que quien trabaja regularmente. ¿A qué llamamos depresión? Esto es malestar social. Y el mercado nos dice: «El problema está en tu cabeza». ¡No, perdona, el problema es social!

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