Uno de los principales puntos de disenso tenía que ver con si las medidas acordadas debían ser de obligado cumplimiento.
Países como EEUU, Rusia y Arabia Saudí defendieron hasta el final que estas medidas debían ser voluntarias.
Activistas de Greenpeace protestan en las negociaciones del tratado.
Las negociaciones en torno al tratado internacional sobre contaminación de plásticos han fracasado. Representantes de más de 180 países reunidos en la sede de la ONU en Ginebra (Suiza) no han logrado ponerse de acuerdo para consensuar el que habría sido el primer texto jurídicamente vinculante en esta materia. El resultado llega diez días después de lo que se había previsto que sería la fase final de estas negociaciones, un final frente al cual los Estados han mostrado una profunda decepción.
En una serie de intervenciones, después de toda una noche de negociaciones para intentar cerrar un texto final aceptable para todos, las delegaciones nacionales pidieron que, a pesar de este resultado, el proceso no se detenga aquí y que se continúen los esfuerzos para aprobar un tratado. En este sentido, incidieron en que este proceso diplomático debe mantenerse vivo y celebrarse una nueva ronda de negociaciones en base a los últimos textos presentados a los negociadores.
Esta negociación era la última oportunidad para llegar a un acuerdo, después de que el último encuentro en Busán (Corea del Sur), también concluyera sin tratado en diciembre y dos años y medio después del inicio de las negociaciones. Sin embargo, los países instaron a que no se tiren por la borda más de tres años de trabajos en favor de lograr el primer instrumento global para afrontar la crisis causada por la producción y el uso insostenibles de productos de plástico.
Carmen Morales, del Instituto de Investigación Marina en la Universidad de Cádiz y presente en Ginebra, diferencia dos grandes grupos: "Los Estados miembros que quieren un acuerdo ambicioso y efectivo, y aquellos que quieren un tratado limitado a la gestión de residuos", declara al Science Media Centre.
Para la gran mayoría, el tratado debe establecer medidas de obligatorio cumplimiento para frenar la contaminación de plástico, mientras que un grupo limitado de países –liderado por Arabia Saudí y que también incluía a otros países del Golfo Pérsico, Irán, Rusia y Estados Unidos– rechazó hasta el final esta visión y defendió que los compromisos debían ser voluntarios.
Un borrador de texto presentado por el presidente del órgano negociador, el embajador ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso, en medio de la noche –tras haber mantenido durante todo el día numerosas reuniones con grupos de países para intentar acercar posiciones– no recibió el apoyo esperado.
Según Morales, la propuesta de Vayas Valdivieso dejaba de lado puntos relevantes como "el ciclo de vida completo del material, desde la extracción de recursos hasta el destino final del plástico". La investigadora asegura que el texto era "mucho más débil que la anterior propuesta de Busán".
Muchos países afirmaron que esa propuesta puede ser la base para continuar con las negociaciones, a diferencia del texto anterior que fue presentado en la víspera por el mismo embajador Vayas y que fue considerado "inaceptable" de manera casi unánime. Por su parte, la científica valora que "a pesar de la frustración, un tratado débil que ignore elementos clave, no es deseable, ya que podría mantener al mundo atado a un acuerdo a largo plazo incapaz poner fin a la contaminación por plásticos".
Morales recuerda que "si no se regulan las sustancias químicas asociadas a los plásticos, nuestra salud y la de todos los seres vivos estarán comprometidas. Parece que la ciencia está siendo más escuchada, pero no siempre es tenida en cuenta".
Por otro lado, la organización ecologista Greenpeace advierte de que la incapacidad de alcanzar un acuerdo en Ginebra "debe ser una llamada de atención para el mundo porque revela que poner fin a la contaminación por plásticos significa enfrentarse directamente a los intereses de los combustibles fósiles".
"La industria petroquímica está decidida a enterrarnos por beneficios a corto plazo. Ahora no es momento de pestañear, es el momento de valentía, determinación y perseverancia. El llamamiento de toda la sociedad civil es que necesitamos un tratado firme y jurídicamente vinculante que reduzca la producción de plástico y ponga fin a la contaminación que produce", concluye la organización.
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