Aunque se trate de disfrazar una realidad pasmosa la verdad como siempre revolucionaria aflora y golpea como un guante demoledor, los poderosos siempre son respaldados por los gobiernos al servicio de la clase dominante.
Está claro que si lo que está pasando en el barrio de Salamanca sucediera en cualquier rincón de Catalunya, Euskadi o el barrio obrero más remoto del estado español, las ordenes desde el Ministerio del Interior a la policía serían otras, no quiero ni imaginar la de palos que se llevarían los pobres que se les ocurriera manifestarse en pleno estado de alerta, las violentas cargas de los uniformados de pulserita patria las veríamos en todas las televisiones.
La España que denuncia cada año Amnistía Internacional en sus informes sobre la violencia policial y la tortura afloraría en todo su absurdo esplendor (…)
+ Fernando Vidal Carbajal PabloMM on Twitter· ·
Cuando todo acabe, unos les darán gracias a dios, otros al
gobierno y otros a Amancio Ortega. Y los que realmente nos han sacado de
esto caerán de nuevo en el olvido: sanitarios, transportistas,
limpiadoras... La clase obrera; siempre en la sombra, pero siempre
imprescindible.
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