martes, 22 de febrero de 2022

Cosas que pasan, nos seguiremos queriendo, por Isabel Garcia Pagan

La Vanguardia   8/2/22

OPINIÓN | "La crisis de pareja se ha instalado en la denominada mayoría de la investidura de Sánchez tras el esperpento de votación de la reforma laboral. Y si se produce una deslealtad, aparece Rufián diciendo 'no se acaba el mundo'".


Intereses contrapuestos, falta de comunicación y de inteligencia emocional. Esas son las causas más comunes de las crisis de pareja entre partidos y la que se ha instalado en la denominada mayoría de la investidura de Pedro Sánchez tras el esperpento de votación de la reforma laboral. Lo de la incompatibilidad de caracteres es secundario porque en política todos los matrimonios son de conveniencia. Y si se produce una deslealtad, como votar con Ciudadanos, aparece Gabriel Rufián diciendo que “no se acaba el mundo, tendremos que seguir hablando”. Cual Pablo Urdangarin con la infidelidad de su padre… “son cosas que pasan. Nos vamos a seguir queriendo igual”.

No hay mayoría alternativa en el Congreso, ni negociador solvente, 

y, aun así, no sólo hay perdedores tras el cúmulo de traiciones, votos

mutantes y sudores fríos a cuenta de la reforma laboral. Pedro Sánchez

 sale airoso; Yolanda Díaz , escaldada. ERC está orgullosa de haber

 “aguantado” en Madrid el pressingERC de Unidas Podemos y la

 condescendencia del PSOE. El Gobierno tiene que digerir que necesita 

a ERC y, como siempre, al PNV. Si sus votos perdían valor abriendo 

el abanico de alianzas a la derecha, la implosión de UPN vuelve a

 revalorizarlos.

La dirección de ERC se instaló hace semanas en el no a la reforma laboral consciente de que ir de farol, al precio que está la luz, sale caro. Mucho más si además acabas pagando con tu voto por adelantado y cualquier acuerdo debía esperar a las elecciones en Castilla y León. “No volverá a pasar”. También tras comprobar que, a pesar del sprint final, Sánchez no tiene inconveniente en agarrarse al decadente Ciudadanos si los números le salen. Salieron, de chiripa, y tampoco volverá a pasar.

Los republicanos acusan el desgaste de no tener contrapartidas contantes y sonantes en los frentes estratégicos en los que apuntalan la presidencia de la Generalitat y saben que, si la sequía se prolonga, el castigo electoral en Catalunya está servido. El calendario no ayuda a la mesa de diálogo ni a la negociación bilateral y el mano a mano con Yolanda Díaz, con la condición de “no se toca ni una coma” del pacto con los agentes sociales, no podía incluir contraprestaciones dependientes de la mayoría socialista del Gobierno. Y si la Moncloa no juega, ERC no gana (...)

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