miércoles, 7 de julio de 2021

El problema de la ultraderecha, de Roberto Sotomayor y +

 LAULTIMAHORA.ES

 



La irrupción de la extrema derecha en el Congreso de los Diputados después de más de 38 años supuso un antes y un después en la política española, sacudida después de los escándalos por terrorismo de Estado (GAL) y por ETA, durante gran parte de los años en Democracia. Los resultados de este movimiento han sido varios: en primer lugar la casi desaparición de Ciudadanos, embullidos por el discursos violento y nacionalista, e incapaces de encontrar su espacio en el panorama nacional. En segundo lugar, el endurecimiento del discurso del PP, incapaz también de posicionarse como una alternativa de gobierno conservadora no reaccionaria. Los bandazos de Casado han sido varios en los últimos meses, el último, durante la fracasada moción de censura presentada por VOX, en la que un Casado con liderazgo, rompió los puentes con Abascal, en lo que sería la penúltima representación teatral para mantener viva una base electoral que se tambaleaba.El problema de la ultraderechaEn la noche electoral en la que José María Aznar alcanzaba el gobierno de España por mayoría absoluta en el 2000, ocurrió un acontecimiento importante. Afirmaba en su círculo cercano que con su victoria aplastante cerraba la Guerra Civil para los españoles. Gracias a él se superan los traumas de aquel 1936 y perdonaba a la derecha su responsabilidad durante el franquismo. El momento, que relata Antonio Maestre a la perfección en su libro "Infames", suponía la construcción del nacionalismo español moderno, blanqueando el franquismo, incluso modernizando la cultura franquista y desatándose por completo en los últimos años de forma radical y desacomplejada. Figuras como Alberto Rivera, Pablo Casado, pasando por Isabel Díaz Ayuso y Martínez Almeida, y terminando por personajes más siniestros y fanáticos como Santiago Abascal.

Pero llegó Ayuso, con este tono "trumpista" facilón, que salvó a Casado de la ruina absoluta. Ayuso acabó con Ciudadanos de un golpe (de 26 a cero diputados, algo insólito en nuestra democracia) y desequilibró a un PSOE que comienza a achicar agua de su navío en unos momentos en donde el desafío catalán vuelve a aparecer en el horizonte para terminar de rematar. Nadie es capaz de proponer un plan alternativo que no sea la reconciliación y el entendimiento. Parece frustrante.

La extrema derecha y la derecha populista en el fondo saben convivir en connivencia perfectamente. Siempre lo hicieron: tienen su mismo origen y mantienen vivas sus mismas creencias. Para ello, el enemigo está dentro de "su" patria, y es la izquierda.
Al igual que durante los años 30 los conspiracionistas supieron introducir en gran parte de la sociedad y en el Ejército (mediante, principalmente la UME, y los gilroblistas, carlistas y monárquicos) la idea del peligro que suponía el establecimiento de un sistema soviético en España, cosa absolutamente falaz como han demostrado varios historiadores modernos en los últimos años, especialmente Ángel Viñas (recomendable leer su último libro "El gran error de la República"), en esta ocasión, y casi noventa años después el discurso ha cambiado tan sólo ligeramente: no existe la URSS, pero existe Venezuela, la excusa perfecta (...)

 PUBLICO.ES     30.05.2021

Esta semana, Pablo Casado participó en la IV Feria Nacional para la Repoblación de la España Rural, donde dijo que los políticos no tienen "que intervenir en la vida de los demás".

"Los políticos no tenemos que intervenir en la vida de los demás. Yo no puedo decir la gente tiene que dejar de comer carne o comprar menos ropa", argüía el político.

Pues ha sido Yolanda Fuentes, que dimitió como responsable de Salud Pública de Madrid al estar en desacuerdo con Ayuso sobre solicitar el pase a la Fase 1 durante la desescalada de la primavera de 2020, la que ha puesto un tuit que se ha viralizado.

"Si su objetivo no es legislar para mejorar la vida y el futuro de los españoles, igual debería dejar la política. Porque para hacer lo q nos sale de la peineta sin mirar el bien común ni el propio no necesitamos a nadie", aseguraba la mujer desde su perfil de Twitter.

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